Por esta libertad

Por: Luis Hernández Serrano

Este título tiene virtualmente la edad de la Revolución y dio nombre al libro con el que Fayad Jamís ganó el Premio de Poesía Casa de las Américas 1962. Los escritores cubanos Adys Cupull y Froilán González, ofrecen detalles de interés sobre el autor y su obra

“Mientras te quitas los zapatos, piensas en la poesía,/sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un/ gran poema (…)”. Lo dijo Fayad en sus versos Problemas del oficio.

Su premonición se cumplió al escribir Por esta libertad, poema que tiene virtualmente la edad de la Revolución y dio nombre al libro que con ese título ganó el Premio de Poesía Casa de las Américas 1962.

Sobre el autor de Los párpados y el polvo, Vagabundo del alba, Los Puentes, La Pedrada, Cuerpos y Abrí la verja de hierro, nos revelan detalles interesantes e inéditos, los escritores cubanos Adys Cupull y Froilán González. Ellos conservan entre sus recuerdos más queridos, dos pinturas y un disco con un poemario dedicado por ese creador al que Juan Marinello atribuyó “una de las sensibilidades más afiladas y ricas de este tiempo cubano” y Pablo Neruda llamó “poeta de verdad y de la verdad”.

                          II

“Se ha dicho con razón —explica Froilán— que la obra poética de Fayad Jamís es la más importante de la llamada promoción del 50 del siglo pasado. Mario Benedetti, por ejemplo, dijo que Fayad atravesó la pobreza, la soledad, el hambre, distintas nieves y distintos soles y recalcó entonces que cuando su poesía estaba aprendiendo a sonreír, el lector no podía menos que sentirse aludido por esa alegría.”

“Según declaró José Lezama Lima —enfatiza Adys— la poesía de Jamís, tanto en París como en La Habana, sigue caminando, como en uno de sus poemas, bajo la lluvia, mientras Vicente Alexaindre expresó que como toda poesía verdadera, es una forma de conocimiento.”

Ambos historiadores consideran que la obra de Fayad debe multiplicarse por estos tiempos de Batalla de Ideas. “Sí, porque nosotros pensamos que a él hay que echarlo a andar por los caminos, librerías, calles. Y ese vigoroso poema Por esta libertad, debe ser aprendido de memoria por los estudiantes, niños, adolescentes y jóvenes. Deseamos sinceramente que su nombre y sus pinturas recorran nuestros barrios como ejemplo del intelectual revolucionario.

“En esos versos tuvo el genio, el talento, la sensibilidad de captar el sentimiento colectivo y en forma bella. De ahí que el poema sea de todos y todos debamos cuidarlo, difundirlo y defenderlo.”

                          III

Fayad nació en México, en 1930 y murió en La Habana, en 1988, a los 58 años, como todo un cubano. Junto a su labor literaria hay que destacar su notable actividad de diseño, pintura y periodismo.

Él se fue para París en 1954, donde pasó mucho trabajo. Le  contó a Adys y a Froilán vivencias espantosas de su estancia allí como emigrado, casi en la mendicidad. Al triunfar la Revolución vino rápidamente para Cuba y quedó impactado con aquella victoria.

Froilán y Adys lo conocieron hace muchos años, cuando ellos dos estudiaban en la Universidad de La Habana, a principios de la década de 1960, pero esa amistad no tuvo entonces trascendencia digna de mencionarse. Fue en la época en que estos investigadores se casaron (1964) y que aún no eran conocidos, como hoy, por más de 25 libros sobre el Che y Julio Antonio Mella.

“Pero después, en 1974 —recuerda Froilán— yo fui designado primer secretario de la Embajada de Cuba en México y Adys asignada a la Oficina de Información y Prensa de esa sede diplomática, donde Fayad era el Consejero Cultural. Allí trabajamos los tres durante seis años.

“Para nosotros Fayad —dice Adys— fue como un maestro. Además de poeta, diseñador, pintor y periodista, lo valoramos como ser humano y revolucionario de su tiempo, de este tiempo. Ya él había hecho lo esencial de su obra. Junto con Froilán, me ayudó en mi tesis de graduación como periodista.”

                         IV

Nuestros entrevistados estiman que Fayad tuvo preferencias sobre la ciudad de Guayos, de Sancti Spíritus. “Hay una situación particular que hemos hablado con los compañeros de la UNEAC y de Cultura: esa provincia y esa localidad le deben mucho a Fayad.

Por algún misterio que nunca les contó y que no le preguntaron, amaba entrañablemente a Guayos, donde parecía conocer cada piedra, cada rincón, cada calle, cada casa y la mayoría de sus personas.

“Recuerdo que ya enfermo —refiere Froilán— pocos meses antes de morir, vino caminando hasta nuestra casa y nos expresó su deseo de que su obra fuera para ese sitio. Él quería dedicar los últimos años de su vida a un gran proyecto cultural donde su obra estuviera en Guayos.

“Hemos conversado todo esto con los compañeros de la Unión Árabe de Cuba, con los de Sancti Spíritus y con los de Guayos. Porque Fayad, además, es un vínculo sólido entre la cultura árabe, Cuba y México. Su padre era pastor del sur del Líbano y su progenitora, de apellido Bernal, era de la ciudad mexicana de Zacatecas.

“Él amaba mucho también la localidad oriental de Las Cruces, de Santiago de Cuba, donde tuvo quizás alguna vivencia vigorosa, algún amor de adolescente.”

                           V

La sinceridad de Fayad Jamís marcó el recuerdo de Adys y Froilán. “En México —cuentan— nosotros lo consideramos un buen amigo, por las conversaciones, los debates, el propio trabajo cotidiano. Entonces un pintor o poeta mexicano —no recordamos bien— nos pidió conocer a Fayad. Lo llevamos ante él y en el diálogo el artista azteca le comunicó que nosotros decíamos que éramos muy amigos. Y él aclaró: ‘No, en verdad yo solo tengo cinco amigos’.

“Su sinceridad provocó un golpe, pero, bueno, estaba en su derecho de seleccionar a sus amistades. Pero no dejamos de atenderlo ni de admirarlo, porque era un revolucionario consecuente.

“Pasaron los años. En México concluimos nuestro trabajo diplomático en 1980 y regresamos a La Habana. En 1982 Fayad nos llamó por teléfono, nos preguntó si podía visitarnos y se apareció en nuestra casa. Ese día nos regaló un cuadro muy bello: un búcaro de flores que pintó en 1964 y lo dedicó: Para mis amigos Adys y Froilán. En ese instante, enfáticamente, nos dijo: ‘Bueno, sepan que ustedes son el sexto y el séptimo de mis verdaderos amigos’.

“Luego de seis años de trabajo juntos, nos valoró de esa forma y nos sentimos muy honrados por eso. También nos regaló otro dibujo suyo, dedicado así: Para Chairo, Yurko y Liván; para Adys y Froilán, 1985”. Así incluía a los tres hijos de los escritores.

Antes les había obsequiado también un disco con numerosos poemas suyos recitados por él, con los textos aparte, titulado Abrí la verja de hierro. Lo dedicó de este modo: Para Adys y Froilán, amigos, compañeros, con mi afecto siempre, D.F., 14 de mayo, 1979.

“La última vez que estuvo en nuestra casa sostuvimos una larga conversación donde nos contó muchos sueños, ideas, reflexiones, fidelidad a la Revolución, sentimientos, historias de su vida poco conocidas. Tal vez ya se sentía enfermo de muerte y nosotros valoramos la inmensidad del intelectual, del hombre, del comunista.”

                          VI

Por todo lo anterior, ellos, al final de su libro Hasta que llegue el tiempo, sobre Julio Antonio Mella, incluyen un comentario de Fayad acerca de ese líder cubano. “Lo dedicamos a él como un callado homenaje y porque sus criterios son muy actuales, precisos y de mucho combate. Lo publicó en el periódico Hoy, el 8 de enero de 1961.”

“Mella —escribió Fayad— vive en la obra de la Revolución, en las luchas por crear una sociedad nueva en las fauces mismas del imperialismo yanqui, estrepitoso, decrépito y amenazante. Julio Antonio Mella son los miles y miles de jóvenes que ahora trabajan, estudian y toman el fusil (…) los que se organizan y se superan conscientes y decididamente por un porvenir mayor. (…) Hoy, igual que durante toda su heroica vida, Julio Antonio está con nosotros, de pie, aureolado por el relámpago de la libertad.”

Por esta libertad

(A Manuel Navarro Luna)

Por esta libertad de canción bajo la lluvia

habrá que darlo todo.

Por esta libertad de estar estrechamente atados

a la firme y dulce entraña del pueblo

habrá que darlo todo.

Por esta libertad de girasol abierto en el alba de las fábricas

encendidas y escuelas iluminadas

y de tierra que cruje y niño que despierta

habrá que darlo todo.

No hay alternativa sino la libertad.

No hay más camino que la libertad.

No hay otra patria que la libertad.

No habrá más poema sin la violenta música de la libertad.

Por esta libertad que es el terror

de los que siempre la violaron

en nombre de fastuosas miserias.

Por esta libertad que es la noche de los opresores

y el alba definitiva de todo el pueblo ya invencible.

Por esta libertad que alumbra las pupilas hundidas

los pies descalzos

los techos agujereados

y los ojos de los niños que deambulaban en el polvo.

Por esta libertad que es el imperio de la juventud.

Por esta libertad

bella como la vida

habrá que darlo todo

si fuera necesario

hasta la sombra

y nunca será suficiente.

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Publicado el junio 6, 2012 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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