El Che en la memoria

Por: Roberto Rodríguez Menéndez   

Hace ahora 25 años de aquella primavera, cuando un equipo de filmación de la televisión húngara irrumpió en el apartamento del  poeta y pintor Fayad Jamís, para  grabarle una de las entrevistas que conformarían un documental de 45 minutos, titulado CHE, y que sería posteriormente estrenado en países del entonces campo socialista, en homenaje al Guerrillero Heroico, veinte años después de su caída en combate en tierras bolivianas.

El documental reunió  un buen número de entrevistas que fueron, desde pioneros de una Escuela Primaria cubana hasta combatientes que en Santa Clara, en los cruciales combates por la toma de la ciudad y la destrucción del famoso tren blindado, estuvieron bajo las órdenes  de Ernesto Guevara, moviendo el diapasón entre estudiantes Camilitos y  de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, de San Antonio de los Baños, del Instituto Superior de Arte y un importante grupo de intelectuales que también dieron su testimonio en el recuerdo como fueron los casos de Julio Le Riverand, Roberto Fernández Retamar, el cantautor Silvio Rodríguez, y Fayad Jamís.

El guión de esta propuesta cinematográfica era de la autoría de András Simor, poeta y ensayista húngaro y Presidente de la Asociación de Amistad húngaro-cubana. En esta obra fílmica,  nunca estrenada en Cuba,  se me asignó la tarea de ser el periodista conductor, lo que constituyó para mí una inolvidable experiencia por tratarse, además, de la incursión en un medio masivo desconocido para mí, que más tuvo de cine que de televisión. Por todo lo anterior asumí el reto  profesional  y en menos de dos semanas me aprendí textos, ajusté el guión principal y me sumé con los húngaros a la aventura de encontrar el recuerdo del Che entre nosotros,  dos décadas después de su desaparición física.

-¡Filmando¡.- Y comenzó todo para la historia. Y fuimos directamente al Che desde Fayad Jamís.

-¿En qué año te encargan realizar el Mural del Banco Nacional de Cuba?.

-Justamente en el año 1969.

-Vayamos al origen  de este proyecto.

-Yo había empezado a dibujar.

-¿Al Che?.

-Sí. No hacía otra cosa que dibujarlo. Fueron varios dibujos, digamos para un acercamiento al tema. Debo decirte que  abandoné por entonces otros temas a los cuales estaba dedicado y me concentré sólo en este. Y cosa curiosa, sin darme cuenta se fueron dibujando los contornos de la pintura que se basaba en contraponer el retrato del Che y aquí te estoy hablando de la foto de Korda.

-¿La consideras  una buena foto ?.

-Indudablemente la más dramática y la que ha recorrido el mundo entero. Quiero que sepas que estuve estudiando muchas fotos sobre el Che y finalmente me decidí por la de Korda, para mí la más clásica de todas. Y logré contraponer el retrato del Che con lo que metafóricamente se llama la máquina infernal del imperialismo.

Aquellas confesiones del poeta en su incesante búsqueda de la perfección posible me dio la medida del inmenso respeto que sentía por la memoria de Ernesto Guevara.  En el brillo de sus ojos pude admirar los colores y las formas de su impresionante mural.

En la despedida  de  aquella noche de las que no se olvidan  me dijo:  Regresa cuando quieras….nos debemos varias temas.

-Lo  haré-.

-¿Cuándo veré el documental?.

-En cuanto me llegue una copia que me han prometido vengo y la vemos juntos.

-La estaré esperando con mucho amor.

El Che nos convoca siempre.  Un poema, un documental, una foto, un dibujo, un mural….es tan proteico como múltiple.- de un tirón le quise resumir mi agradecimiento personal por su participación en este homenaje al Che para la televisión. Sobrevino el abrazo.

-Buenas noches, Fayad….y contigo repito  ¡por esta libertad!

-¡Habrá que darlo todo¡.

Meses después, quien sabe si medio año, de pronto nos encontramos en una esquina  del Vedado. Llevaba una boina negra encima de la muerte. Me habló del documental y le dije que aún no me había llegado la copia de Hungría, pero por los amigos de allá supe que fue todo un éxito su estreno en la televisión y que impactó mucho una escena donde el Che, a pecho descubierto, hacía Trabajo Voluntario. Sin dudas, coincidimos en lo oportuno de que ese material se viera en gran parte de Europa.

-Te aviso en cuanto llegue a Cuba.

Fue el silencio la despedida final. La muerte me lo devolvió en una foto en el periódico Granma y las palabras que comunicaban su deceso. Esa noche, sin creerme del todo la jugarreta del destino, estoy seguro que en su apartamento del Vedado disfrutamos de ese homenaje que los amigos pusieron por título CHE  y vimos la copia que no llegó a tiempo pero que nos conmovió como la canción de Carlos Puebla, ¡Hasta siempre, Comandante¡

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Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el junio 16, 2012 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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