La democracia en Estados Unidos

El Duende.
Para  los que ejercemos   el  periodismo- ya sea  un Duende  fantasmal   o  vulgar  mortal-  no es  fácil  realizar  nuestra  labor  todos  los  días como  si fuéramos unos  simples  burócratas  de  la  profesión. Sobre  todo  como  cuando  la  especialidad  del  escribir  es  la  de  revelar al  público   informaciones  exclusivas  de  esas  que  otros  medios  de  comunicación  no  se  atreven a  publicar  o  bien  porque   se autocensuran  por  temor  o hacen  silencio  por  favor.  Es  decir, porque  temen  represalias  en  consecuencia o  porque  reciben  beneficios  económicos  en premio de  su silencio  cómplice.

 

En lo que  a  este  Duende  respecta,  ni  lo  uno  ni  lo otro. Y  eso  lo  demostramos   aquí  en  Radio-Miami  todos  los  días,  sin  temor  a  las  consecuencias.

Pero  hay  ocasiones  y  hoy es  una  de  esas,  en  que  más  se  aprovecha el  espacio  periodístico  en favor  de  los  lectores  y  oyentes,  reproduciendo  la  opinión de  otros,  que  ofreciendo  la  nuestra  que  puede  ser  diferida  para  mañana sin  perder  actualidad.

Razón  por  la  que    hoy  lunes  cederemos  este  espacio  habitual  de  El  Duende  en  Radio-Miami  para  darle  lectura  a  un  artículo  que  acaba  de  ser  publicado  en el diario  mejicano  La  Jornada  de  su  corresponsal  en  Washington-  un  buen   amigo de  El Duende-  David  Brooks.  El artículo  se  titula  “Pocos  demos  y  muchos  dólares”  en  el que  el  colega  expone  de  manera  clara  y  contundente  como  se  ha  degenerado  el  sistema  político  norteamericano  por  al  dinero  corruptor  de  los  poderosos.   Dice así el artículo de   David Brooks:

“Mientras en la cuna de la democracia el demos-  el  pueblo- acude a las urnas para definir el destino inmediato de Grecia; mientras se disputa con ira y dolor el intento democrático en Egipto, y mientras estudiantes y otros en México, Chile, Canadá, España forjan democracia en las calles, en el autoproclamado modelo de la democracia ante el mundo se hace de todo para anular, corromper, distorsionar y comprar el proceso electoral.

 

El asalto más espectacular contra el proceso democrático en Estados Unidos es el del gran dinero. No es nada nuevo que don dinero tenga más influencia que ciudadanos en las elecciones, pero es tan descarado el intento de comprar las elecciones presidenciales y legislativas federales este año que pocos se acuerdan de algo parecido. No hay duda de que serán las elecciones más caras de la historia del país (o tal vez de cualquier país) y que se parecen cada vez más a un espectáculo llamado plutocracia, en el que los multimillonarios son los que determinarán el futuro y los que controlan el guión donde los millones de ciudadanos que están convocados sólo participan como actores secundarios.

La pregunta que circula es si unos cuantos mega ricos lograrán comprar esta elección. Esta elección federal será la primera en que se juega bajo reglas mucho menos estrictas sobre financiamiento de campañas políticas, resultado de un fallo de la Suprema Corte de 2010, que permitió la invención de un mecanismo –conocido como el súper PAC (comité de acción política)– a través del cual los ricos, empresas o agrupaciones pueden invertir montos sin límite para fines electorales, siempre y cuando operen de manera independiente de las campañas oficiales, todo bajo la justificación de la libertad de expresión.

Según cifras del Centro para la Integridad Pública (Center for Public Integrity), 80 por ciento de los fondos recaudados por los PAC provienen de sólo 100 donantes (3.7 por ciento del total). Peor aún, los 46 donantes más grandes han dado hasta la fecha 112 millones de dólares en este ciclo a los PAC (todos con una donación mínima de más de 500 mil dólares). Este club selecto está conformado en gran parte por mega ricos, casi todos hombres blancos y magnates, sobre todo del sector financiero, energético o de hoteles y casinos, y la mayoría de sus contribuciones han sido invertidas en PAC conservadores. Estos son los que, por supuesto, están invirtiendo para favorecer al candidato republicano Mitt Romney, pero también, aunque menos, a Barack Obama.

Vale subrayar que algunos de estos grandes donantes, individuos, empresas o grupos son bipartidistas. Por ejemplo, los ejecutivos de JP Morgan dieron millones tanto a Obama como a su contrincante John McCain en la elección de 2008, y siguen haciendo lo mismo ahora, tanto con presidentes como con legisladores. Los legisladores del Comité Bancario del Senado han recibido un total de 13 millones de dólares en donaciones electorales del sector financiero en los años pasados, y su presidente, un demócrata, está entre los más beneficiados por JP Morgan. Ellos son representantes del público en asuntos del sector financiero, pero es dudoso (poco) cuáles intereses representan. De hecho, estos políticos han pagado la generosidad de los ricos en este caso con la desregulación del sector financiero, la cual llevó a la crisis actual. Los más inteligentes entre los ricos apuestan a ambos caballos para salir ganando sin importar cuál candidato triunfe en las urnas. De hecho, casi siempre los candidatos han tenido que ser aprobados por los ricos aun antes de una elección.

El historiador Thomas Frank, entrevistado por el gran periodista Bill Moyers, afirmó que la conexión entre la riqueza privada y el poder público y la fuerza de gobierno nunca ha estado más clara. Señaló que se requieren millones para competir para el Senado o la Cámara, y cuando éstos son los precios para ocupar un puesto electoral, los multimillonarios son quién deciden quiénes podrán ganar y quiénes no. Las opciones ya se han determinado para nosotros, antes de cualquier elección… ellos han escogido los dos candidatos que han ganado las primarias del dinero, y son los dos entre los cuales los demás podemos seleccionar.

Paul Ryan, del Centro Legal de Campañas (Campaign Legal Center), comentó a CNN Money que las elecciones estadunidenses son financiadas por un abanico muy reducido de intereses especiales, y eso tiene el efecto de hacer que nuestra democracia se vea mucho más como una plutocracia.

El historiador Thomas Frank escribió hace poco en Harper’s Magazine que es un mundo de los ricos. A lo largo de las décadas pasadas, el poder del dinero concentrado ha subvertido las profesiones, destruido a los pequeños inversionistas, destruido el Estado regulatorio, corrompido en masa a los legisladores y llevado repetidamente a la economía por un exprimidor. Ahora (el dinero concentrado) ha venido por nuestra democracia misma.

Mientras tanto, hay por lo menos tres diferentes intentos impulsados por Rick Scott, gobernador, y sus aliados conservadores en Florida que, bajo el pretexto de combatir el fraude potencial en las urnas (por ejemplo por inmigrantes, siempre los sospechosos), tienen el propósito explícito de suprimir el voto de comunidades afro estadunidenses, latinas (con la excepción de la comunidad cubana) y otras que se oponen a los republicanos. El fraude es tan mínimo –0.0004 por ciento– que es obvia la jugada: hacer menos efectivo el sufragio de miles.

Observar todo esto aquí mientras llegan noticias de la furia y festejo de movimientos por la democracia en tantos países (con todas sus distorsiones particulares, derrotas, brotes de violencia, etc.) ofrece un contraste y una condena del proceso estadunidense.

Pero eso no parece avergonzar lo suficiente al gobierno estadunidense, el cual continúa pronunciándose como el ejemplo democrático a seguir por todo el mundo. En Estados Unidos el regalo de Atenas se convierte en una tragedia griega”.

Hasta  aquí  el  artículo  del  periodista  David Brooks   sobre   la  corrupción  de  la  democracia  en  los  Estados  Unidos  de  América  publicado  en  el  diario  “La  Jornada”  de  Méjico,  una  opinión  que   desde  el  Miami  revuelto y  brutal  en que  vivimos,  este Duende  suscribe  en  todas  sus  partes.

Y  como  todos  los  días  decimos : Que  a  mi tumba  fría  me voy con  mi gallo  cantando.  Bambarambay,

Acerca de aucalatinoamericano

Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el junio 18, 2012 en Humor, Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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