EEUU utiliza nuevas tecnologías contra Cuba

La perturbadora campaña estadounidense contra Cuba, que a menudo consigue el apoyo de aliados de Europa y organizaciones derechistas en esas latitudes, NO escatima recursos financieros para subvertir el orden interno en el archipiélago caribeño.

Envenenar el éter con noticias manipuladas, sujetas a invenciones, o simplemente basadas en verdades a medias constituye una de las herramientas favoritas.

El Departamento norteamericano de Estado eroga generosas partidas a entidades supuestamente bienhechoras, a menudo presentadas como defensoras de los derechos humanos, para condicionar estados de ánimos proclives a la agitación en Cuba.

Sólo entre el 2009 y el 2012 el Departamento de Estado y la USAID, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, recibieron una asignación, procedente de presupuestos oficiales, de 75 millones de dólares.

El dinero sirve, entre otros objetivos, para pagar a sus grupúsculos mercenarios dentro de Cuba y alistar informantes que transmitan hacia el exterior materiales que desfiguren las circunstancias locales.

Con el subterfugio de querer propagar información, EEUU aumentó hace pocas semanas el financiamiento hacia la parte tecnológica de sus programas de 20 millones de dólares para suscitar la subversión en Cuba.

Según reveló entonces El Nuevo Herald, el dinero será administrado por tres entidades del Departamento de Estado, la Oficina de Latinoamérica y el Caribe (LAC) de la USAID; la Oficina de la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo (DRL); y Asuntos del Hemisferio Occidental (WHA).

Washington y sus asalariados de Miami buscan a toda costa suministrar a grupos contrarrevolucionarios en Cuba materiales de tecnología básica de la información.

NO se busca el altruista fomento de los nuevos soportes para usarlos en campañas educativas en Cuba, sino de dotar de equipamiento sofisticado a personas leales a la Casa Blanca y los libelos de Miami.

Un reciente editorial del periódico Granma denunció la incitación mediante un servicio denominado “WoS” a desarrollar en Cuba “levantamientos populares” de corte similar a los del Medio Oriente.

Al respecto piensan que les sería muy útil dibujar una perspectiva cubana sombría bajo el supuesto de que aquí existe un clima de violencia y de represión policial.

El último de los shows anticubanos perfectamente concertado trató de sembrar dudas acerca de la transparente conducta de las autoridades locales.

Con ese propósito utilizaron un lamentable accidente de tránsito ocurrido en la oriental provincia cubana de Granma, el pasado 22 de julio, cuando fallecieron dos ciudadanos cubanos y resultaron lesionados un español y un sueco.

Una avalancha informativa concedió importancia desproporcionada al suceso para sembrar el desconcierto.

Se evidencia que con el empleo de las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones cambiaron los tradicionales instrumentos de la agresión contra Cuba.

El plan es obvio: organizar cruzadas difamatorias que argumenten disposiciones agresivas contra el país caribeño. FIN.

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