Lazos para unir (+Fotos y Video) (#Cuba #GiveMeFive)

Alguien le dijo que si le daba la vuelta a la ceiba del Templete y pedía un deseo, se le cumplía y él dijo que pediría cuatro deseos. Ató un lazo amarillo, símbolo de la esperanza y el amor de los que esperan y mientras lo hacía, quizás pasaron por su cabeza mucho recuerdos: los lazos de hermandad tejidos con cuatro hombres que como él, lo apostaron todo; las causas que lo condujeron por el camino en la vida que eligió consciente: el más difícil, el del sacrificio altruista por preservar la vida humana, por evitar las lágrimas de padres, hijos y abuelos de gente inocente, por evitar la muerte.

Comentan que a René se le nota cierto aire de justiciero, y es que genuinamente lo es. No busca fama ni gloria, mas tiene una causa cierta que defender. Le tocó llegar primero, hoy habla en nombre de los demás, como ejemplo vivo, de los que como él, esperan y de los que como él, desean que regresen. Hoy ata un lazo amarillo en la emblemática Ceiba de La Habana, un acto sencillo, no daña a nadie, como tampoco daña evitar la violencia y el terror.

A la ceiba se le considera un símbolo de vida, perpetuidad, grandeza, bondad, belleza, fuerza y unión, sabiduría y resistencia. En Latinoamérica, se afirma que este árbol ingresó al “mundo divino” desde tiempos precolombinos, y que debajo de su follaje se practicaban los ritos “sagrados” de los pueblos.

La habanera, la de El Templete, entraña una tradición: los concurrentes al lugar suelen dar tres vueltas en silencio al árbol y pedir un deseo. Esta puede ser una razón para que muchos depositen ofrendas para el bien de sí mismos, de sus familiares o males de otros, todo en dependencia de la pureza de las almas.

Este lazo en la emblemática Ceiba de La Habana, es el precursor quizás, de lo que ya acontece este día 12 septiembre, cuando por convocatoria del propio René se une el sentir de los cubanos atando lazos amarillos en los árboles de toda Cuba por el regreso los cuatro hermanos de causa que tenemos lejos.

Esta fecha, quizás, también pase a formar parte de la tradición de la ceiba y muchos cubanos desfilen en procesión para darle tres vueltas y exigir el regreso inmediato de los hijos ilustres de esta tierra. A lo lejos, como testigo, como símbolo cubano de la espera firme y convencida, la imagen de la Giraldilla que mira al norte aguardando el regreso de lo que por convicción, le pertenece.

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