#OLADE: 40 AÑOS DE ENERGÍA LATINOAMERICANA

Por:Lic. Boris Castillo Barroso

En los primeros días  de noviembre se conmemoró el 40 Aniversario de la firma del “Convenio de Lima”, que instituyó -tras dejar abierto el correspondiente Procedimiento de Ratificación- la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), con Sede en Quito, Ecuador.

Era la primera organización regional de integración netamente latinoamericana a la que se invitaba a Cuba en calidad de miembro pleno después de su expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de casi 3 lustros de aislamiento político, económico y financiero en la región y el mundo. Bloqueo orquestado por Washington  desde principios de la década de los sesenta “fundamentado” en la incompatibilidad del Modelo Socialista Cubano con los postulados paradigmáticos del “sacrosanto hemisferio occidental”.

Fue este nuevo mecanismo de integración consecuencia de un favorable contexto de reconquista de la soberanía nacional para un importante y determinante conglomerado de Estados latinoamericanos integrados por los llamados Gobiernos Militares Nacionalistas y verdaderas democracias populares como los gobiernos de Chile, Argentina y Bolivia, de principios de la década del 70; que echando a un lado a la “partidocracia” entreguista de entonces, intentaron y  alcanzaron algunas importantes conquistas nacionales, en particular en el rescate de las soberanía sobre los recursos naturales, especialmente  el petróleo y soñaron con nuevos y reales esquemas de integración que enmendaran las frustraciones  que en este contexto se habían cosechado en el pasado obstaculizando el sueño bolivariano de integración.

Vale significar el profundo contenido de aquel  “Convenio de Lima” que entronizaba entre los aspectos mas relevantes  a significar en esta nota: Un “Mecanismo de Acción Conjunta” como expresión  solidaria ante la amenaza externa en represalia al ejercicio  soberano de los Estados Miembros sobre sus recursos naturales. La creación de un Mercado Latinoamericano de energía como alternativa segura a los mercados especulativos de crudo, y una relación consecuente y solidaria  hacia la región entre exportadores e importadores.

Gracias a la OLADE, encontraría expresión justa y práctica en el  “Convenio de San José”, suscrito posteriormente, con el auspicio fundamental de Venezuela  y México, la creación de un Mecanismo o Fondo Financiero orientado al desarrollo energético regional concebido en su total integralidad; es decir las Fuentes Nuevas y Renovables de Energía. Elemento fundamental por los desniveles existentes en la cooperación y asistencia técnica, entre los Estados.

No fue hasta finales de 1975 que el Convenio pudo entrar en vigor con las ratificaciones necesarias, para institucionalizarse definitivamente en Reunión de Ministros en México. Para entonces las condiciones políticas que habían facilitado la constitución de la OLADE habían variado sustantivamente. El conocido “Plan Cóndor”, de factura USA,  había frustrado de nuevo sueños y aspiraciones ancestrales.

OLADE, no obstante, logró sobrevivir pese a las limitaciones coyunturales hasta el presente regional, pletórico de acciones  y perspectivas en el marco de la Integración, Organismos y Organizaciones como UNASUR, MERCOSUR y CELAC; como indiscutible colofón al sueño del Libertador. Son vívidos ejemplos del presente trascendental que atravesamos, por encima de la crisis estructural del llamado primer mundo y los propios Estados Unidos en su condición de líder del modelo geopolítico neoliberal.

No obstante, nuevas tácticas en el proyecto estratégico enfiladas a impedir la consolidación de la Integración Regional  Latinoamericana y Caribeña y  con ella su verdadera independencia económica y política y ejercicio real de su  soberanía y fuerza como Bloque comienzan a entronizarse. La labor de zapa ahora es el llamado y presión, a la incorporación de los países del área, en desmedro de las antes  citadas organizaciones de integración, a la Organización Pacifico Sur, fundamentándose como sueños de Sirenas, en  perspectivas inversionistas, y exportaciones,  que contribuirían de manera inmediata al desarrollo nacional, aunque fuera al margen del aspecto social. Reediciones del viejo ALCA, o sus nuevas  versiones, bilaterales; encontrando siempre “esquiroles” que se identifican de manera absoluta creyendo o no en los resultados “cacareados” o jugando oportunistamente a dos aguas.

Las condiciones internacionales son otras, apostamos en la Región al éxito definitivo de los Mecanismos de Integración existentes en las diferentes áreas y esferas, que como OLADE concluirán  siendo partes imprescindibles de ese Gran Gigante que crece y se consolida, que es la CELAC.

Honor a OLADE en sus 40 Años de fructífera existencia, por lo que fue,  por lo que es y por lo que será en el contexto prospectivo.

Lic. Boris Castillo Barroso

Funcionario Cubano Fundador de la OLADE

 

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