Cuba: “Herirla” desde Miami

Por: Nicanor León Cotayo
Otro episodio del complot hacia la isla levanta su cabeza desde Miami, esta vez bajo la fachada de Internet.

Un cable de AP, firmado por Christine Armario, informó este viernes que a partir de ese día recibirían en Miami a expertos en tecnología  para compartir ideas que permitan a los cubanos “tener mejor acceso a Internet e información en la isla”.

Quitó aún más el antifaz a quienes se mueven detrás de esa iniciativa al quejarse porque Cuba cerró el espacio en esa modalidad digital a las tituladas Damas de Blanco, públicamente financiadas y elogiadas por Washington.

AP también criticó las restricciones impuestas en la nación caribeña a dos voceros oficiales del gobierno  estadounidense, titulados Radio y Televisión Martí.

Como primicia adelantó que una bloguera residente en La Habana, Yoani  Sánchez,  grotesca agente de la Casa Blanca, sería quien inaugure en Miami ese bufo moderno que es el “Hackathon por Cuba”.

Según Natalia Martínez, funcionaria de Roots of Hopes, el propósito es diseñar soluciones que “ayuden a los cubanos” a romper o esquivar barreras en su  comunicación personal o con el mundo.

También afirmó que el propósito secundario es imponer un cambio a la acción que genere un impacto de la tecnología en Cuba.

Este sábado, indicó AP, programadores informáticos y otros especialistas desarrollarán ideas sobre cómo abordar los desafíos que enfrentan los ciudadanos en “la isla comunista”, entre ellos un servicio costoso.

Una de las asistentes al convite es Emily Parker, ex asesora política del Departamento de Estado, la cual declaró:
“Un reto importante es que el gobierno cubano parece profundamente ambivalente sobre internet”.

Sin embargo, AP consideró que las autoridades nacionales han dado pasos encaminados a incrementar su empleo, como, por ejemplo, que solo en junio último abrieron otras 100 instalaciones para ello.

Pero lo principal  en este caso no radica ahí, se trata a lo sumo de un eslabón del complot mayor fabricado en Washington.

Sus actuales argumentos hacen recordar de alguna manera el episodio Alan Gross, el estadounidense al servicio de la USAID, agencia del gobierno estadounidense supuestamente a disposición del desarrollo internacional.

Por culpa de sus desembozadas relaciones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, ha sido expulsada de varios países extranjeros.

A Gross lo reclutaron hombres de ese aparato de espionaje, luego  enviado a Cuba y capturado por su implicación en actividades subversivas.

¿Cuál fue la excusa para disfrazar el objetivo de sus cinco viajes a La Habana?

Muy parecida a la ahora esgrimida por quienes auspician el titulado foro sobre Cuba e Internet en Miami: facilitar las comunicaciones de la reducida comunidad judía en la isla.

Pero testimonios de líderes de esa colectividad hicieron polvo el pretexto al afirmar públicamente que nunca han carecido de las posibilidades y recursos para hacerlo.

Durante el juicio a Gross en La Habana trascendió que su misión consistía, fundamentalmente, en habilitar redes de comunicación “no detectables” por los sistemas defensivos del país.

Al cumplirse en diciembre el cuarto año de su encarcelamiento, Gross envió una  carta a Obama donde afirma:
“Con todo respeto, señor Presidente, me temo que mi gobierno -al que servia cuando empezó esta pesadilla- me ha abandonado”.

Su intromisión, han opinado expertos, de haber tenido lugar en Estados Unidos hubiese implicado largos años de cárcel y otras sanciones adicionales.

Quizás lo más penoso es que Cuba no solo ha reiterado analizar bilateralmente el caso de Gross, además ha explicado su posible solución, pero sin respuesta.

Ahora en Miami llevan a cabo una nueva maquinación sustentada en  la injerencia de trazar la política informativa bajo el supuesto de que los cubanos tengan mayor acceso a Internet y mejoren la información en la isla.

¿Redactarán una sola cuartilla sobre la bestial arremetida de espionaje internacional que su gobierno ha ejecutado sobre el planeta?

¿Condenarán la sucia actitud de sus poderosos cuerpos de seguridad hacia los usuarios de Internet en el mundo?
Allá les acompañan ex asesores del Departamento de Estado, extraños académicos sin academia, una ramera del periodismo digital y múltiples agentes de los servicios especiales que llevan el tema.

Lo hacen a horas de haber terminado en La Habana la Segunda Cumbre de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a la que hasta el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó de “histórica”.

Más que repetir una montaña de anécdotas, hubo un hecho supremo: el gobierno de Estados Unidos quedó penosamente aislado y ahora en busca de un largo conteo de protección.

No se ha resignado ni resignará, apelará a todo y a cualquier piltrafa con apariencia humana para que le acompañe en su futura e incierta venganza.

Miami ofrece hoy un ejemplo,  vestido de Internet.

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