Miami: El mismo y distinto

Por: Nicanor León Cotayo
Luego de 1959 y en particular durante algunas de las siguientes décadas, Miami fue sinónimo de odio hacia la Revolución cubana.

Además se convirtió en una suerte de pequeña república manejada por grupos originarios de la isla y sus descendientes.

Han ejercido allí gran influencia en el sector empresarial y en los   procesos electorales, donde llegan a controlar, entre otros, el puesto de Alcalde.

De sus filas también salieron integrantes del Congreso de Estados Unidos, como Lincoln Díaz-Balart, hoy sancionado por su mezcolanza en tráfico de influencias.

Por algo se ganaron en 2006 la serie televisiva ”Miami Vice”, que recrea el desbordamiento de la corrupción en su territorio.

Tal paisaje no ha cambiado en lo esencial, pero, a la vez, no es el mismo. Baste un ejemplo para corroborar esto último.

Refugio habitual de fervorosos partidarios  del bloqueo a Cuba y hasta de redactores de sus notas iniciales, ahora en Miami buscan lo contrario.

¿Quiénes? Diario Las Américas los describió así este lunes: “un número creciente de empresarios cubanoamericanos”.
Ellos, afirma la publicación, están rompiendo con la línea sostenida durante mucho tiempo hacia Cuba y el gobierno de Castro.

Tal fue la circunstancia que rodeó  el sábado la inauguración del Museo Jorge M. Pérez, antes  Museo de Arte de Miami.
La institución tomó así el nombre de su “sponser” principal, un millonario cubanoestadounidense que pronunció ese día un discurso no concebible años atrás.
¿Motivo? Allí, hace décadas, gente de la ultraderecha de origen cubano quemó públicamente el cuadro “Pavo Real”, del pintor Manuel Mendive, porque su autor no se alejó de la isla.
Pero este sábado, durante su discurso inaugural, Jorge Pérez  echó mano a un tema super tabú entre los jerarcas que casi han visto a Miami como una hacienda privada.
Lo hizo al reiterar su aspiración de incrementar los intercambios artísticos con quienes viven en la nación caribeña.
Al respecto subrayó que “no disculpa” su deseo de ver obras cubanas en el Museo de Arte Pérez, de Miami.
Luego admitió que algunos de esos artistas podrían tener vínculos con el gobierno de Raúl Castro, pero estimó que los intercambios son preferibles a una política unilateral contra la isla.
Sobre este tablero fue que uno de los jerarcas de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Francisco José (Pepe) Hernández, una vez líder de los opuestos a un diálogo con Cuba, ha sido vendido como   un “moderado”.
Hace alrededor de 16 años, en noviembre de 1997, el FBI lo señaló como dueño de uno de los fusiles utilizados en un intento de asesinar a Fidel Castro en la Isla Margarita, Venezuela, durante la 7ª. Cumbre Iberoamericana.

Pero más recientemente, tratando de ponerse a tono con la actualidad, llegó a declarar:
“Finalmente estamos tendiendo puentes a la diferencia generacional, una diferencia que tienen todas las comunidades en el exilio”.

De ahí se desprende la síntesis del Miami de hoy, el mismo, pero, a la vez, distinto.

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Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el febrero 11, 2014 en Contrarrevolución, Cuba, Internacionales, Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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