Bienal de La Habana: tres décadas apostando por el arte contemporáneo

Su carácter renovador y capacidad para acercar la producción artística a la gente distinguen hoy a la Bienal de la Habana, que a sus tres décadas de vida sigue siendo uno de los eventos de mayor prestigio en el mundo. Desde su primera cita, el 22 de mayo de 1984, las calles de la capital cubana y sus instituciones artísticas son testigos del gran movimiento cultural que acompaña a cada edición, caracterizada por la presencia de lo mejor del arte contemporáneo.

Su actual director, Jorge Fernández, destacó como a lo largo de estos 30 años el evento ha sido punto de encuentro para los artistas que no tenían cabida en otras citas como la Bienal de Venecia o museos de carácter elitista.

Significó cómo sus exposiciones han ido más allá de la exhibición de las obras, para lograr un vínculo con la ciudad y su gente.

Al respecto, uno de sus cofundadores, Nelson Herrera, aseguró que la Bienal de La Habana abrió un espacio diferente que permitió a los artistas enfrentarse a experiencias nuevas.

Desde sus inicios se caracterizó por organizar encuentros y talleres en las calles, lo cual permite que los creadores interactúen entre ellos y establezcan una relación con el público cubano que no es la que tienen con el francés o el italiano, precisó.

“Ninguna de las cuatro Bienales existentes entonces (Venecia, Castel, Sidney y Sao Pablo), tiene la estructura triangular de la Bienal de La Habana. El esquema de ellos es preparar una megaexposición en la que participan artistas de muchos lugares del mundo. Tú pagas la entrada, ves obras y nada más.

“En La Habana no es así, porque es gratis y los talleres de creación movilizan a muchas personas, artistas aficionados y público en general. Eso la enriquece. Su aporte es socializar la producción simbólica del arte a nivel global y con el resto de la comunidad. La nuestra ha enseñado a las otras a mezclarse con las ciudades”, recordó.

El también curador del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, institución que organiza la cita más importante de las artes visuales en Cuba, destacó la manera en que esta logra integrar lo tradicional con las más modernas tecnologías.

Pero tal vez uno de los sellos más distintivos de este acontecimiento cultural sea haberse convertido en la voz del arte tercermundista.

“Gracias a ella, los artistas latinoamericanos, caribeños, árabes, africanos y asiáticos se hicieron visibles por primera vez en el escenario mundial. Nuestro modelo de Bienal comenzó a ser copiado e hizo que las posteriores (Estambul, República Dominicana, Johannesburgo), e incluso Brasil (1951), comenzaran a enfocarse hacia Asia, Medio Oriente y África, región esta donde nunca antes un artista había sido invitado, precisó Herrera.

Sin limitantes artísticas, pero con una dosis muy alta de calidad, la Bienal de La Habana busca atraer proyectos apropiados y con posibilidades de montaje en espacios abiertos para crear a partir de las obras una acción social y pública.

De ahí sus piezas escultóricas, multidisciplinarias, performances e instalaciones, siempre esperadas por el público, que en esta celebración de aniversario podrá apreciar, desde varias aristas, el devenir de la cita como parte de un proceso de rescate de la memoria histórica.

“Será una mini bienal, apuntó Herrera, que abrirá sus puertas el 22 de mayo en cuatro sedes de la capital: los centros Wilfredo Lam, de Desarrollo de las Artes Visuales, la Fototeca de Cuba y el lobby del Museo Nacional de Bellas Artes”.

Más de 160 artistas de todas las partes del mundo se dan cita desde hoy en la capital cubana, en un evento teórico que promete y en el cual están presentes muchos de los que han marcado la historia de las 11 ediciones celebradas hasta la actualidad.

Sorteando soledades, escaces de todo tipo, pero con pasos seguros, la Bienal de La Habana logró perdurar en el tiempo y convertirse en una especie de verdadero milagro como la califican algunos expertos, a partir de la máxima descrita por prestigiosas publicaciones, entre ellas The New York Times:

“Las bienales en el mundo son muchas hoy. Pero pocas se mantienen vivas gracias a estructuras sólidas organizativas, empeño cultural local y enorme conciencia acerca de su rol en el arte contemporáneo (…)”

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Publicado el mayo 22, 2014 en Cuba, Cultura, Variado y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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