La CIA mantiene en secreto documentos sobre Girón

Por: Randy Alonso Falcón

Pese a todo lo escrito e investigado en estos años, aun no está completa la historia de la invasión mercenaria contra Cuba de abril de 1961, organizada por Estados Unidos.

Cincuenta y tres años después de los históricos hechos, se sigue dirimiendo en la justicia norteamericana la posibilidad de conocer todos los detalles de la participación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la conjura anticubana.

Una decisión dividida de un tribunal de apelaciones del Distrito de Columbia acaba de conceder que la CIA tiene derecho a preservar del conocimiento público un volumen completo de un libro escrito por el historiador de la Agencia Jack B. Pfeiffer, entre 1973 y 1984, titulado “The Official History of the Bay of Pigs Operation” (La Historia Oficial de la Operación Bahía de Cochinos), en el que se recogen documentos clasificados y se analiza el papel de la agencia en la operación que terminó en uno de los mayores fiascos políticos y militares de Estados Unidos en el siglo XX.

El veredicto, emitido el pasado 20 de mayo, gratifica a la CIA, que se había opuesto firmemente a que el volumen fuera publicado, argumentando que revelaba detalles internos del proceso deliberativo de la agencia.

Uno de los jueces que impulsó el veredicto, Brett Kavanaugh, escribiría en su argumentación: “La prematura (sic) publicación de material protegido por el privilegio de un proceso deliberativo interno tendría un efecto de congelación en presentes y futuras decisiones, porque los funcionarios del organismo -al percatarse de que el privilegio se evapora con el tiempo- no tendrían completa seguridad de que sus comunicaciones se mantendrían protegidas…”

El 17 de marzo de 1960, el presidente de los EE.UU., Dwight Eisenhower ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que preparara una fuerza paramilitar de exiliados cubanos con el fin de agredir a Cuba. El objetivo del programa, según la autorización oficial, era lograr “la sustitución del régimen de Castro con uno más dedicado a los verdaderos intereses del pueblo cubano, y más aceptable a Estados Unidos, llevado a cabo de tal manera que evitara cualquier apariencia de una intervención estadunidense”.

Operación Pluto se denominó este plan de agresión, organizado, financiado y ejecutado por la CIA, con la aprobación y apoyo del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de ese país.

A partir de esa fecha, fueron establecidos trece campos de entrenamiento en Guatemala, Nicaragua y en bases norteamericanas existentes en Puerto Rico, la zona del canal de Panamá y en territorio continental estadounidense.

La fuerza mercenaria llegó a estar constituida por unos mil quinientos hombres bien armados, provistos de tanques, artillería y una fuerza aérea de más de cuarenta aviones, que era más poderosa, destructiva y agresiva que la de todos los países de Centroamérica y el Caribe juntos, y poseía una flota de guerra con barcos artillados.

La CIA se proponía crear una cabeza de playa en suelo cubano y trasladar allí de inmediato un “gobierno” formado con tal fin, el cual sería reconocido por Washington y solicitaría la intervención militar.

Hasta la ruptura de las relaciones diplomáticas con Cuba, decidida por Washington, el 3 de enero de 1961, la Estación CIA de la embajada estadounidense en La Habana fue el centro de la subversión contra este país.

En manos de la CIA estuvo toda la actividad contrarrevolucionaria, interna y externa, anterior y posterior a la invasión por Playa Larga y Playa Girón. Unas 300 organizaciones contrarrevolucionarias fueron auspiciadas dentro de la Isla y fomentadas bandas armadas, con el saldo de más de mil bandidos puestos fuera de combate por las milicias obrero-campesinas y el Ejército Rebelde.

El Cuartel General de la Operación Pluto radicó en Washington, en un edificio del Pentágono, desde donde esperaron en vano el éxito de sus planes y supieron de su derrota final el 19 de abril de 1961. Algo que presentía desde antes el jefe de la Cuba Task Force, Jake Esterline, quien presentó su renuncia el 8 de abril de 1961.

Buscando verdades

La petición para que se permitiera la publicación del volumen inédito de la investigación de Pfeiffer, fue presentada desde 2011 por el Archivo de Seguridad Nacional, una organización auspiciada por la Universidad George Washington, en la que laboran académicos y periodistas para lograr obtener documentos clasificados de política exterior y del gobierno, basándose en la Ley de Libertad de Información.

Ese año, en el 50 Aniversario de Girón, el Archivo colocó en su sitio de Internet algunos documentos oficiales desclasificados del gobierno estadunidense sobre la invasión a Cuba que obtuvova lo largo de los años, incluido el informe sobre la investigación interna de la CIA sobre el fracaso de la invasión escrito en 1961 por su inspector general Lyman Kirkpatrick y revelado en 1998, en el cual se ofrece una severa crítica a la mala conducta de la agencia en la operación paramilitar, que “estaba más allá de su responsabilidad y también de su capacidad”. También se incluye la única entrevista de los dos coordinadores de la invasión, Jacob Esterline, y el coronel Jack Hawkins, realizada por el investigador Peter Kornbluh en 1996.

El ASN también ha hecho públicos numerosos documentos sobre la actividad terrorista contra Cuba de elementos radicados en EE.UU, como Luis Posada Carriles y el fallecido Orlando Bosch, cuyo accionar era conocido por las autoridades como evidencian los documentos.

¿Por qué seguir ocultado?

Los dos jueces que favorecieron a la CIA en su decisión del pasado 20 de mayo fueron nombrados en sus puestos uno por Ronald Reagan y el otro por George W. Bush.

El veredicto fue duramente criticado por el Archivo de Seguridad Nacional. Su director, Tom Blanton expresó: “…el Tribunal del Circuito de Columbia ha dado inmortalidad para los proyectos de la oficina histórica de la CIA, porque, como afirma la CIA, esos proyectos podrían ´confundir al público´, lo que aplicado a los contenidos de las Archivos Nacionales de Estados Unidos, significa retirar de las estanterías más de la mitad de lo que contienen”.

“La CIA tiene secuestrada la historia”, había afirmado Peter Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Cuba del Archivo de Seguridad Nacional, al presentar la demanda en el año 2011. “50 años después de la invasión, ha pasado más que tiempo suficiente para que la historia oficial sea desclasificada y estudiada por las lecciones que contiene para el futuro de las relaciones Estados Unidos-Cuba”.

Sin embargo, el secuestro permanece. Hay verdades al parecer demasiado escandalosas para ser aireadas.

La ley establece un máximo de 12 años para que los documentos presidenciales sean revelados públicamente, tras finalizar el mandato. La Junta de la Reserva Federal sólo puede retener en secreto documentos por espacio de cinco años. La CIA, después de este veredicto, tiene hasta el infinito para desnudar sus secretas y bastante sucias interioridades.

Hace unos días, The New York Times develaba que existió un centro de almacenamiento de armas utilizadas por la CIA para sus operaciones secretas desde 1961, conocido como “Midwest Depot” (Depósito del Medio Oeste). Desde el lugar, localizado en alguna parte de Estados Unidos, la CIA ha almacenado y distribuido armas no rastreables vinculadas a preparativos para la invasión de Bahía de Cochinos y, aún después, a las fuerzas contrarrevolucionarias en Cuba fomentadas y suministradas por Washington.

Pese a los indicios de que “Midwest” no se encontraba donde se presumía su ubicación, el hermetismo en torno a este depósito de armas de la CIA ha sobrevivido a generaciones de investigaciones, como ha pasado con el volumen del libro de Pfeiffer.

El NSA puede ahora pedir una reconsideración del caso por parte del pleno de jueves del Tribunas de Apelaciones del Distrito de Columbia o llevarlo hasta el Tribunal Supremo del país.

Mientras tanto, la Historia seguirá esperando las verdades.

Acerca de aucalatinoamericano

Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el mayo 28, 2014 en Contrarrevolución, Cuba, Historia, Política y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: