Bienvenido, santo padre Francisco

Papa Francisco

Por: Gustavo Pérez Ramírez

Llega hoy al Ecuador el papa Francisco en misión evangelizadora para plantar semillas de justicia, paz y unidad. Es de esperar que caigan en tierra fértil.

Previamente dio a conocer su encíclica inspirada en el cántico de San Francisco de Asís: “Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta”, invitando con espíritu ecuménico al mundo entero a cuidar “la casa común”, esta frágil y deteriorada nave espacial, rodeada de asteroides, meteoroides y basura que queda de objetos lanzados por el hombre, quien a su vez contribuye al cambio climático y a la escasez artificial de bienes, y no cesa de aumentar irracionalmente el número de los pasajeros.

La  nave, provista de lo necesario para sobrevivir, alimento para todos, bella flora, fauna, abundancia de agua y aire, aunque su disponibilidad no es ilimitada, va circunvalando el Sol, mientras unos pocos pasajeros se apropian de casi todo.

El Papa hace un llamado a la cordura, que puede ser el último, antes de que se pase el límite sostenible de la Tierra, y lo destina a todos los habitantes del planeta, no solo a los católicos, como es la costumbre en estos mensajes papales. Dirigirse solo a los católicos hubiera tenido menor impacto,  estando divididos por el fundamentalismo irracional, y prestos muchos a tildar de comunistas a quienes abogan por los pobres. No es de extrañar que la región del mundo con mayor inequidad sea donde está la mayoría del catolicismo.

“Hemos crecido”, escribe el Papa sobre el planeta, “pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarlo. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes”.

Su llamado es un impulso al movimiento ecológico dentro de un nuevo paradigma, con líneas de orientación y acción, para lo cual hace un recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecológica.

Recalca el Papa que el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral: “La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común”. Y reconoce, alienta y agradece a todos los que están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos, para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. “Los jóvenes nos reclaman un cambio”.

Colofón: Verdades expresadas por el Papa: Necesitamos una solidaridad universal nueva. La Tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos.  La  economía y la política deben servir al bien común y crear condiciones posibles de plenitud humana. El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso, es una regla de oro del comportamiento social y el primer principio de todo el ordenamiento ético-social.

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Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el julio 5, 2015 en Integración Latinoamericana, Internacionales, Política, Subversión contra Ecuador y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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