El que debe vivir

Fidel Castro El mérito es estar vivo

Por: Redacción La Época

“Matemos a Fidel”. Es posible que todos los directores de la CIA hayan pronunciado estas palabras durante los últimos 56 años. Los diversos intentos de magnicidio perpetrados por esta oficina bien pueden ser comparados con las producciones más impresionantes sobre espionaje en Hollywood… o con cualquier episodio del Coyote y el Correcaminos.

En “El Mérito de Estar Vivo” el investigador cubano Luis Báez nos narra los más de 600 frustrados planes para matar al máximo líder de la revolución cubana. No especularemos sobre las consecuencias que puede tener para un proceso histórico el asesinato de figuras políticas relevantes. Franz Ferdinand es una anécdota aún muy cuestionable si se quiere argüir en favor del papel del individuo en la historia.

Solamente queremos reflexionar acerca de la eficacia de los servicios de inteligencia estadounidenses. No deja de ser curioso que el imperio que fue capaz de controlar la política interna de toda Latinoamérica durante los 70’s, asesinando a millones de personas, con un poderío militar jamás visto en la historia de la humanidad, no haya podido eliminar a un solo individuo.

¿Por qué? Una mirada rápida a los 638 complots para matar a Fidel Castro ofrece tres respuestas, que no se excluyen: a) no se pudo matar a Fidel porque todos los encargados de ejecutar el plan no tuvieron las agallas para llegar hasta las últimas consecuencias, b) no se pudo matar a Fidel porque la inteligencia cubana es posiblemente una de las mejores en el mundo o c) no se pudo matar a Fidel porque tiene mucha… mucha suerte.

Y sí, fueron 638 atentados con sus respectivos presupuestos y logística. No hay investigaciones acerca de cuánto dinero pagaron con sus impuestos los ciudadanos estadounidenses para tan fútil empresa. Si la respuesta saliera a la luz seguramente serían los jefes de la CIA los que tendrían sus días contados.

Pero sí existen otros datos. Por ejemplo, Fabián Escalante, ex director de la Inteligencia Cubana, que pudo detectar y evitar la mayor parte de estos atentados, ha contabilizado 634 planes para eliminar físicamente a Fidel. Si enumeramos cada intento con la administración de cada presidente estadounidense, tenemos la siguiente relación:

También hubo otros intentos donde la suerte y la conciencia tuvieron mucho que ver con la no realización de estos macabros planes. Una de las anécdotas más contadas ocurrió a mediados de los años 60’s. Marita Lorenz, amante de Fidel en aquellos días, fue reclutada por la CIA para envenenarlo tras un reencuentro luego de casi 4 años de separación. Ella había escondido las cápsulas en su crema de rostro. Cuando Fidel volvió a la habitación las pastillas se habían disuelto y ella perdió la compostura. En medio de sus lágrimas ella admitió que había regresado para asesinarlo, a lo que él respondió, entregándole su arma, “adelante, dispara”. Ella simplemente dijo “no puedo”.

Pero antes y después de Marita los intentos de matar a Fidel fueron maquinados por personajes menos emocionales y atractivos. En un documental de Dollan Cannell titulado “638 ways to kill Fidel Castro” se mencionan a seis de los más persistentes aspirantes a magnicidas que planificaron la muerte del revolucionario:

Enrique Álvarez. Ex compañero universitario de Fidel Castro que intentó acribillarlo cuando éste era apenas un dirigente estudiantil. Décadas después se suicidó luego de enterarse que tenía cáncer.

Antonio Veciana. También ex compañero de universidad de Fidel. Luego de la revolución se autoexilió a Miami, desde donde contrabandeaba armas para grupos contrarrevolucionarios. Planificó cuatro intentos de asesinato contra Castro, siendo el más famoso el de 1971. Cuenta la historia que durante la histórica visita de Fidel a Chile, Veciano reclutó a dos asesinos a sueldo para que camuflaran un arma dentro de una cámara y le dispararán al presidente cubano en medio de una conferencia. Los asesinos llegaron, pero una vez frente a Fidel no se atrevieron a disparar. Veciano, que estaba “de vacaciones” en el lago Titicaca, tiró el teléfono al suelo en un ataque de ira.

Robert Mayhe. Ex agente del FBI. Fue uno de los coordinadores del plan para matar a Fidel que involucraba a Morita Lorenz. También conspiró en otros intentos de asesinato contra Fidel junto con dos de los mafiosos más poderosos de EE.UU.: Sam Giancana y Santos Traficante Jr. Ambos mafiosos se retractaron días antes de ejecutar el plan, que consistía en una arremetida armada contra un convoy que transportaba a Fidel.

Félix Rodríguez. Intentó matar a Fidel en tres ocasiones. No obstante, lo sobresaliente de este personaje es que aunque no pudo matar a al mayor de los Castro, sí tuvo mucho que ver en la muerte de Ernesto Che Guevara. En coordinación con los Marines, la CIA y el ejército boliviano, logró capturar al guerrillero. Fue él quien ordenó su ejecución.

Orlando Bosch. Posiblemente uno de los más siniestros personajes de la historia cubana. Odiado en más países. Fue el principal responsable de la explosión del vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, que costó la vida 73 civiles. Este psicopático experto en química disparó un lanzamisiles con dirección a Cuba en un arranque de locura mientras juraba que mataría a Fidel. Coordinó tres intentos de asesinato del líder cubano.

Posada Carriles. También involucrado en la explosión del vuelo 455, se lo conoce por ser el principal responsable de otra explosión del Hotel Copacabana, en Cuba, que quitó la vida a un turista italiano que se hospedaba en aquel lugar. Coordinó cuatro atentados contra la vida de Fidel.

Rodolfo Frometa. El más joven de la lista, con no más de 55 años actualmente. Miembro del grupo contrarrevolucionario Comando F-4, una de las decenas de organizaciones que perpetraron miles de actos terroristas contra la el Estado y la población cubana. Admitió personalmente que planificó más de un atentado contra la vida de Fidel, y en su tiempo libre escenifica dicho asesinato con los otros delirantes miembros de su club.

Por cuestiones de espacio no podemos citar al resto de conspiradores y planes para matar a Fidel, que también incluyeron sub planes menos macabros para drogar al líder en público, administrarle una sustancia que le quitaría su mística barba, etc., etc. Lo cierto es que en este cumpleaños, el ex presidente cubano también debe celebrar, como dijo Báez: “El mérito de estar vivo”.

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Publicado el agosto 13, 2015 en Cuba, EE.UU., Política y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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