Argentina y la integración regional

Por: Gastón De Luca / La Época

Actualmente Latinoamérica se juega una dura batalla democrática con profundas implicancias en la integración regional. Esa batalla electoral está planteada en la República Argentina con las elecciones presidenciales donde compiten el Frente para la Victoria (FPV), representado por Daniel Scioli, quien ocupó la vicepresidencia durante la gestión de Néstor Kirchner y hoy gobierna la provincia de Buenos Aires por segunda vez consecutiva, y el Frente Cambiemos, representado por Mauricio Macri, alcalde de la Ciudad Autónoma que supo construir fuerza a partir de la vetusta clase media de la sociedad argentina.

El FPV contiene en su interior una composición amplia, plural y diversa, que confluyen en el liderazgo actual de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con distintos partidos políticos y movimientos sociales de raigambre popular y democrática, por su parte, Cambiemos representa la versión local del neoliberalismo que actualmente gobierna la Ciudad de Buenos Aires.

Unidad Suramericana

Discernidas las orientaciones ideológicas de los principales contendientes en las urnas, este artículo tiene como objetivo remarcar la importancia de las relaciones regionales (sobre todo con Bolivia) que el gobierno kirchnerista construyó durante su gestión y que, en el caso de perder, se pondría en jaque a nivel territorial. No obstante, Macri siempre se ha mostrado cercano a la embajada estadounidense y a los poderes privados nacionales e internaciones.

Remontémonos al inicio del mandato de Néstor Carlos Kirchner (2003), contemporáneo con los liderazgos de Hugo Chávez (1999), Inacio Lula Da Silva (2003), Evo Morales (2006) y Rafael Correa (2007), en noviembre se cumplirán diez años del “No al ALCA” en Mar del Plata, donde estos líderes le dieron la espalda al intento de Estados Unidos por crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que fuera funcional a sus intereses y trazaron las bases para un renacimiento regional. Las palabras del Comandante Chávez por esos días aún hacen eco: “Hoy hemos tenido una formidable victoria bolivariana, sanmartiniana, latinoamericana”.

Esta iniciativa marcó para siempre a los países del sur del continente y en rigor, el periodo iniciado por Néstor Kirchner, y continuado por Cristina Fernández, se caracterizó por una firme convicción política en cuanto a la necesidad de fortalecer la integración latinoamericana, abandonando la dependencia y la condición de patio trasero de la economía del norte, quien nos vilipendiaba como países de desarrollo medio o en vías de desarrollo.

En ese sentido, es muy gráfica la pregunta del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera: “Antes de esta última década, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron sin la presencia de los Estados Unidos?, denme un sólo ejemplo. En los últimos 10 años, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron con la presencia de los Estados Unidos?”

Argentina y Bolivia

La relación del gobierno kirchnerista con el gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia con Evo Morales a la cabeza es muy cercana desde el comienzo de la gestión de este último. En el año 2006, y luego de la nacionalización de los hidrocarburos dispuesta por el Presidente Evo, Kirchner acepta aumentar el precio que Argentina pagaba por el gas importado desde Bolivia, imponiendo implícitamente un piso para el resto de los países y desde la firme convicción de que con esa medida cooperaba con el desarrollo energético del país hermano.

Según consignara el diario Argentino Página 12, el 61 por ciento de las exportaciones de Bolivia a la Argentina correspondían a la venta de gas. Al respecto, el vicepresidente Álvaro García Linera indica que en ese contexto, en Santa Cruz de la Sierra, Kirchner le dijo públicamente a Evo: “Tú has nacionalizado el gas, tenías el derecho, hoy hay empresas extranjeras que te quieren boicotear con recursos financieros y con tecnología. Pero ten en cuenta que aquí estoy yo, aquí está Argentina y te voy a apoyar con dinero y con tecnología si tú lo requieres”.

En materia de inclusión social, en el año 2004 se implementó en la Argentina el Programa Nacional de Normalización Documentaria Migratoria, orientado a regularizar la situación de los inmigrantes en el país. En esta misma línea, el año 2006 el gobierno pone en marcha el programa Patria Grande, dirigido específicamente a los inmigrantes latinoamericanos, el cual tiene como horizonte lograr la regularización de forma que puedan acceder a la educación pública, tener cobertura en materia de salud y seguridad social y poder ingresar al mercado laboral formal.

Ese mismo año el presidente Néstor Kirchner cerraba su discurso, junto con Evo Morales, manifestando: “Levanten las banderas de Argentina y de Bolivia, de Bolivia y Argentina, es la Patria Grande que renace, es la patria de nuestros héroes, de nuestros abuelos y de nuestros pioneros que soñaron ver estas banderas unidas para hacer la nación latinoamericana que nos merecemos”.

También podemos recordar que en el año 2008, a raíz del intento golpista de la denominada media luna, los gobiernos latinoamericanos integrados en la UNASUR actuaron rápidamente brindando el apoyo político necesario en defensa del legítimo gobierno boliviano y continuando en el fortalecimiento del bloque que había tomado forma en Mar del Plata, en el año 2005, antes mencionado.

Elecciones estratégicas

Este domingo no sólo está en juego un gobierno local que llevó adelante cambios estructurales a nivel social, sino el proceso de integración latinoamericana. El adversario es Mauricio Macri, quien en las elecciones de 2012 en Venezuela apoyó abiertamente al candidato de derecha Henrique Capriles y quien ante el fallecimiento de Hugo Chávez ha dicho que esperaba que los argentinos no sigamos nada de él. También supo decir que: “Carlos Menem fue un reconstructor del país”. Un triunfo de Macri significaría un grave retroceso para el empoderamiento popular y la integración latinoamericana, un regreso a la década del ‘90, cuando las políticas argentinas se decidían primero en Washington y seguían los lineamientos de Bretton Woods.

El triunfo del FPV representa el comienzo de un nuevo período, al cual Daniel Scioli ha denominado como la etapa del desarrollo, de construir sobre lo construido, de profundizar el cambio. Tal como indicara hace unos días Cristina Fernández de Kirchner: “Daniel va a ser presidente de todos los argentinos y va a continuar con esta gran obra que hemos iniciado”.

En los últimos doce años los hechos demuestran que esta gran obra, con profunda convicción política y permanente gestión pública, recuperó la centralidad del Estado, generó una movilidad social ascendente irrefutable, recuperó el patrimonio estatal en sectores estratégicos, generó el mayor desendeudamiento externo de la historia, implementó la asignación universal por hijo y uno de los calendarios de vacunación más completo del mundo (entre otros muchísimos logros). Esta gran obra tiene dentro de sus objetivos el fortalecimiento de la Patria Grande. Es por eso que hoy, gran parte de la integración latinoamericana se encuentra en juego en la República Argentina.

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Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el octubre 29, 2015 en Integración Latinoamericana, Política y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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