La integración continental, una apuesta constante en los 9 años de Revolución Ciudadana en Ecuador

Por: Agencia Andes

La participación de Ecuador en diversos mecanismos de integración y su protagonismo en cada uno en función de la unidad continental ha sido una constante de la política exterior de este país suramericano durante los nueve años de la Revolución Ciudadana.

Además de su membresía en los organismos especiales y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus respectivas agencias, entre otros, la nación ecuatoriana se ha insertado con naturalidad en aquellas agrupaciones regionales que le competen, tanto por su ubicación geográfica como por la convergencia de sus intereses a favor del bienestar de su población y de la armonía de los vínculos con sus vecinos.

Entre estos organismos a los que pertenece Ecuador se encuentran la Comunidad Andina de Naciones (CAN, 1969); la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi, 1980); la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, 2004); la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur, 2008) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac, 2010), y en el Mercado Común del Sur (Mercosur, 1991), donde es miembro observador, al igual que en la Alianza del Pacífico.

Ecuador se integró a la Unasur desde su creación y propuso construir en este país la sede del organismo, un hecho concretado en diciembre de 2014. Foto: Andes/Archivo

En cada una de estas agrupaciones la representación nacional ha sostenido una participación activa, con iniciativas que buscan aportar a la integración y la consecución de los objetivos comunes a sus miembros y a nivel continental, en lo cual ha desempeñado un papel aglutinador el canciller Ricardo Patiño.

Galo Galarza, quien ocupara la cartera de subsecretario de América Latina y el Caribe en la cancillería de Ecuador de 2012 a 2015 y fuera parte activa en estos procesos de integración, señaló a Andes que desde 2007 a la fecha este país jugó un rol decisivo en los procesos de integración regional.

“Ecuador no se apartó de los procesos existentes y más bien los fortaleció, como es el caso de la Aladi o de la CAN, donde planteó su completa reestructuración, contribuyó a la disminución de consejos y de trámites, apoyó al nuevo Secretario General”, señaló.

El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, ha desempeñado un papel fundamental desde Ecuador en los procesos integracionistas. Foto: Andes/Archivo

Galarza, quien ha sido designado como el nuevo embajador de su país en Uruguay desde 2016, expuso que en particular el presidente Rafael Correa participó activamente en la constitución de la ALBA, Unasur y Celac, y fue de los primeros jefes de Estado en plantear la creación de un organismo diferente a la Organización de Estados Americanos (OEA), donde estuvieran solamente los países latinoamericanos y caribeños, y para ello envió una carta a sus pares de la región.

En 2009, el Jefe de Estado señaló a la prensa que “tener un grupo de países decididos a levantar su voz, a defender los intereses de la región, a defender nuestros pueblos con energía, sin eufemismos, a construir un nuevo orden internacional mundial, es suficiente para que Ecuador entre al ALBA”.

En 2010, un año después de haber ingresado a la ALBA, Ecuador acogió en la localidad de Otavalo la Cumbre de la ALBA-TCP (Tratado de Comercio de los Pueblos). Foto: Cancillería

Con el nacimiento de Celac, Ecuador se incorporó y en 2015 ocupó la presidencia pro tempore de esta agrupación, la cual se cristalizó el sueño de que “por primera vez en doscientos años la región latinoamericana y caribeña constituyó un organismo sin la tutela ni la presencia de los Estados Unidos”, reflexionó el diplomático Galarza.

Con estos pasos, el gobierno ecuatoriano ratificó la importancia que concede este país ubicado en la mitad del mundo a la unidad de esta área geográfica tanto para el incremento del intercambio como para afrontar amenazas internas y externas, y en la solución de conflictos intrarregionales como lo fue en 2015 el diálogo colombo-venezolano para abordar el tema de la crisis en su frontera binacional, y el abordaje desde la perspectiva regional de la problemática del cambio climático en un escenario internacional como lo fue la COP 21 en Francia.

Ecuador, sede de Unasur y presidencia pro tempore de Celac

Como presidencia pro tempore de Celac en 2015, Ecuador propuso construir la ‘Agenda 2020’, para acelerar y medir el desarrollo regional. Foto: Andes/Archivo

El presidente Correa fue el segundo dignatario en ocupar la presidencia pro tempore de Unasur, desde el 10 de agosto de 2009 al 26 de noviembre de 2010, antecedido por la mandataria chilena, Michelle Bachelet (2008-2009), y, su ofrecimiento para que el país acogiera la sede de la Unasur ubicó a Ecuador en el epicentro de la corriente integracionista continental, afianzada en las últimas dos décadas.

Es así como el 5 de diciembre de 2014 se inaugura la flamante sede en la ciudad Mitad del Mundo, a unos 15 kilómetros de Quito, convirtiéndose en un punto de encuentro  para discutir aquellas problemáticas fundamentales para estos procesos y las proyecciones unionistas.

La colorida y significativa ceremonia y la presencia de los mandatarios de la región permitió la realización de una reunión extraordinaria en la nueva sede, donde se acordó de forma unánime nombrar el inmueble ‘Néstor Kirchner’, en honor al exmandatario argentino, quien fuera el primer secretario general de la Unasur.

En la ocasión, la entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández, asistió a la develación de una escultura a Kirchner, quien fuera su esposo, y la cual fue ubicada en la entrada del nuevo edificio de la Unasur. Foto: Andes/Archivo

También el mandatario ecuatoriano ejerció durante 2015 la presidencia pro tempore de Celac, la que deberá traspasar a su par de República Dominicana, Danilo Medina, en una ceremonia que tendrá lugar en Quito, el 27 de enero, en la sede de la Unasur.

Esta etapa de trabajo se ha centrado en la búsqueda de una ‘Agenda 2020’, enfocada a establecer metas medibles para resolver problemas fundamentales para la región hacia ese año, y la cual deberán firmar los dignatarios de la región una vez aprobada en los debates de Quito.

Dicha ‘Agenda 2020’ ha definido cinco puntos, priorizando la eliminación de la pobreza extrema y la desigualdad, y el impulso al desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación, una estrategia contra el cambio climático, el establecimiento de infraestructura y conectividad, y el financiamiento para el desarrollo.

El diplomático ecuatoriano Leonardo Arízaga, quien ocupó el cargo de vicecanciller, señaló en una reunión de coordinadores nacionales de Celac en 2015 que la ‘Agenda 2020’ es una herramienta que permite una implementación acelerada, en el marco de las prioridades definidas, y señaló que es una necesidad imperante el “apretar el paso en el camino hacia la prosperidad”.

La interacción desde Celac con otros bloques, como la Unión Europea, y países como China y Rusia, también ha sido una acción importante en la labor ecuatoriana en el último año.

El gobierno de Ecuador apuesta por una integración latinoamericana “inexorable e irreversible”, según ha reiterado el presidente Correa.

El relacionamiento de Celac con otros bloques ha sido un derrotero para Ecuador como presidencia pro tempore del organismo de enero de 2015 a enero de 2016. Foto: Cancillería

 

 

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