Archivos diarios: enero 29, 2016

Destacados intelectuales valoran vigencia del pensamiento martiano en Fidel

Vigencia del pensamiento martiano en Fidel

Tomado de: Cubadebate

La continuidad del pensamiento martiano en Fidel Castro fue el tema de un panel moderado por Abel Prieto, asesor del Presidente, e integrado por algunos de los más cercanos interlocutores del líder de la Revolución Cubana: Katiuska Blanco, Ignacio Ramonet, Atilio Borón, Frei Betto y Federico Mayor. El panel sesionó durante la II Conferencia Internacional Con Todos y para el Bien de Todos, con sede en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Ramonet, destacado intelectual, director por muchos años de Le Monde Diplomatique, y autor del volumen Cien horas con Fidel, confesó ser fidelista desde su adolescencia. “Mientras mis contemporáneos tenían superhéroes como el Zorro, mi referencia era Fidel Castro”, contó.

“Cuando lo conocí en los años 70 me sorprendieron sus ideas a borbotones, sus explicaciones con argumentos que nunca antes había escuchado. Se trata de un estadista fascinante”, dijo antes de añadir que Fidel es de las figuras que han alcanzado la gloria de entrar vivo en la leyenda y la historia. Lee el resto de esta entrada

Mi amigo Mujica

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Por: Elizabeth López Corzo/CubaSí

José Mujica no me conoce, pero desde hoy él es mi amigo. Ya sabía yo que se trataba de un hombre grande por los ideales que tenía y la manera en que los expresaba. Eso de ser presidente y llevar una vida austera es algo que, sin pensarlo mucho más, ya impresiona porque no es nada común. Que echó a andar mejor su país, que los uruguayos están orgullosos de él y que un millonario trató de comprarle su viejo Volkswagen (a lo que él se negó porque había sido el regalo de amigos), eso también lo sabía.

Pero después de haberlo escuchado hoy directamente, en la Casa de las Américas, en La Habana, me siento increíblemente cercana a Pepe, como le coreaba en la bienvenida el numeroso público que allí lo esperaba desde temprano en la sala Che Guevara; la misma en que años atrás otros grandes uruguayos, Benedetti y Galeano, también repletaron asientos y suelo disponible.

Yo, como muchísimos más, tuve que conformarme con verlo a través de una pantalla en la sala de abajo, pero la emoción nunca fue menor. Para mí Mujica estaba ahí junto a mí, no dando un discurso, sino teniendo una charla conmigo y con los del asiento de al lado, como si fuéramos amigos de toda la vida. Lee el resto de esta entrada

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