Paraguay: Condenaron a los 11 campesinos y campesinas de la masacre de Curuguaty

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Sebastian Polischuk/Resumen Latinoamericano

Cuando el poder político, empresarial y judicial se predispone sin prueba alguna  a condenar a un pueblo y justificar la nueva camada de golpes de Estados

Porque detrás de cada campesino y cada campesina condenada de Curuguaty hay toda una multitud que se intenta acallar y frenar para mantener el status quo.

Ante un movimiento que crece día a día y acompaña a las y los campesinos,  hoy más que nunca se hace necesario redoblar la lucha por la nulidad del juicio y por la libertad de las y los campesinos.

EL 11 de julio de 2016, la justicia paraguaya condenó, tal cual como lo solicitó la fiscalía sin ninguna prueba, a los campesinos de aquella masacre de Curuguaty en las que fueron asesinados 11 campesinos y 6 policías el 15 de junio del 2012, hecho que derivó a los pocos días en la destitución del ex presidente Fernando Lugo, y permitió el retorno al poder de la vieja estructura partidaria hegemónica del Partido Colorado con Horacio Cartes a la cabeza, junto con una mayor concentración del capital y la tierra que ya cuenta con un 2,5% de la población dueña del 85% de la tierra en Paraguay.

La justicia paraguaya les impuso penas a la mayoría salvo a dos de ellos y ellas condenas entre los 18 y 35 años de cárcel en las peores cárceles de Paraguay que de por sí ya se encuentran saturadas de presos como les pasó a los 6 campesinos que también fueron condenados en el año 2012 a ese misma cantidad de penas.

El tribunal no pudo identificar quien mató a quién en la causa, no pudo pronunciarse o dar lugar a investigación alguna sobre el origen de  tierras que hasta el propio INDERT (que es el organismo institucional encargado de administrar las tierras en Paraguay) reconoció que esas tierras estaban destinadas a la reforma agraria. Sin embargo, los jueces acusaron solo a las y los campesinos de “usurpación de tierras”.

También este mismo tribunal los acusó de “asociación criminal”, cuando también el mismo INDERT reconoció que la Comisión vecinal Naranjaty  en la que se habían organizado las y los campesinos, se encontraba en ese momento iniciando los trámites legales para tener acceso a la tierra.

Solo condenó a las y los campesinos, pese a haber sido un operativo con alrededor de 324 policías contra 60 familias de pobladores que reclamaban en estas condiciones descriptas anteriormente su derecho a la tierra.

Desde el inicio, el juicio fue  parcial a favor de este último sector, no solo por acusar solo a los campesinos, ni por llevar a cabo un procedimiento viciado pues existen numerosas pruebas de que esas tierras son del Estado y de que el campesinado hace rato venía llevando a cabo trámites  para su tenencia. También por rechazar hasta  imágenes y pruebas tan claras como las fotografías que demostraban la presencia de todo un operativo que incluía francotiradores y gran cantidad de armas de guerra  hasta helicópteros a los que solo podían tener acceso la propia policía.

Por eso se trató de una condena política que pretende disciplinar al pueblo paraguayo para que deje de reclamar aquello que le pertenece frente al poder político y empresarial narcotraficante y los magnates de la agroindustria transgénica que tiene Paraguay y que día a día se apropian de las pocas tierras que tiene el campesinado. Así lo hizo en la dictadura stronista con el empresario Blas Riquelme y la familia del ex -fiscal Rachid (que fue uno de los que inició esta causa contra las y los campesinos de Curuguaty), como lo sigue haciendo en la actualidad no solo contra el campesinado sino también contra los propios pueblos originarios que habitan en ese país.

A su vez se trata de una condena que justifica un ciclo de dictaduras militares surgidas en  Latinoamérica con  este procedimiento ilegal que ocurrió en Paraguay con la destitución de Lugo, como la de Honduras en 2009 contra Manuel Zelaya y ahora Brasil con el derrocamiento de Dilma Rousseff.

El pueblo paraguayo en este último tiempo se ha movilizado por el pedido de libertad y nulidad del juicio contra quienes hoy fueron condenados. Sin ir más lejos, estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción están organizando un paro en relación a este reclamo, lo mismo varias organizaciones, movimientos sociales y distintos sectores que se congregaron rompiendo dos cordones de seguridad para ingresar al Palacio de Justicia.

Y también en distintas partes del mundo, como ocurrió en Madrid,  como en diversas ciudades de Argentina cómo Córdoba, Buenos Aires, hubo protestas.

Esto es tan solo el comienzo de una larga lucha que de ahora en más se deberá profundizar hasta llegar hasta el final y cuyo objetivo sea ni más ni menos que cambiar este modelo y esta sociedad que día a día genera, más pobreza, más concentración y condena a todo aquel o aquella que se opone al mismo y lucha por una sociedad justa e igualitaria y por el derecho a la tierra, a vivir, cuestionando este sistema de explotación.

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Acerca de aucalatinoamericano

Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el julio 12, 2016 en Crimen, Internacionales y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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