Aquel 26,… este 26: Vivencias de un moncadista

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Blanchie Sartorio/Guerrillero

Vuela la imaginación a las mejores fechas, aquellas de los gratos, de los solemnes momentos, de los que marcan para toda la vida, y los ojos de este hombre que entrevisto me esquivan y pide perdón porque el recuerdo se asoma húmedo al mirarme.

Era un niño, pero no olvida cuando unos días después de los sucesos del asalto a los cuarteles Moncada y el de Bayamo encuentra a su madre llorando y al indagar la causa le responde que entre los asesinados en Oriente estaba el doctor Mario Muñoz, el médico que le había salvado la vida a él cuando apenas con un año enfermó gravemente.

“Por cuestiones de trabajo de mi padre, fue a dar la familia al pueblo de Colón, en Matanzas, y yo era el más pequeño, junto a cinco hermanos de un anterior matrimonio del viejo, que tras quedar viudo mi mamá crió. Con limitaciones

económicas y ante mi estado, ella salió desesperada y fue a dar a la casa del doctor Muñoz Monroy, su mamá lo llamó y él se obsesionó conmigo y logró salvarme la vida”.

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QUIZÁS EL MÁS JOVEN DEL 26

Jesús Otaño Guerra nació el 24 de abril de 1942 y en 1955 ingresó en la brigada juvenil del 26 de Julio, para convertirse en unos de sus fundadores.

La formación en un hogar de militantes del Partido Socialista Popular y el impacto causado por la muerte del valiente médico matancero marcaron profundo al adolescente, quien muy pronto definió su vida del lado de la Revolución, con pleno conocimiento de los principios que defendía, con los valores transmitidos desde pequeño por Lucrecia y Vivino, esos padres devenidos sus primeros ideólogos.

“Desde que me captaron con 13 años sabía porqué lucharía. Como me destacaba en los actos públicos, Zenén Hernández habló conmigo e Isidro Dorta un día entabló conversación y me preguntó si quería entrar en el 26, pero que ya no podría estar más en actos, y la primera tarea fue poner una bomba”.

¿Y a partir de entonces?

“Al poco tiempo andábamos por San Luis repartiendo proclamas, junto a Orlando Gutiérrez, Zenén, Serafín Hernández Cruz, Francisco Díaz Sola, entre otros y nos llevan para el cuartel. Al no tener elementos probatorios nos sueltan, pero tuvo que ver que el jefe allí era Silva, un hombre que no era malo, tenía dos hijos jóvenes y estaba sensibilizado con la situación”.

No eran tiempos en que el régimen anduviera indagando mucho pero tuvieron suerte y no se amilanó para las nuevas tareas, pues sería fiel a las palabras de Fidel en el ´56: seremos libres o mártires.

Quizás sea Jesús Otaño Guerra el más joven de los fundadores del Movimiento 26 de Julio en el país, quien desde los 13 años escogió el camino de hacer revolución, de vivir y hasta morir por ella. No obstante los muchos riesgos y misiones hoy, con 73 años, reconoce que solo cumplió lo que le pidieron hacer en cada momento y contó para ello con el respaldo de sus padres.

“Nada excepcional, hice lo que me correspondió. Creo, como expresó Martí, que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz y traté de servir y ser útil antes y después que triunfó la Revolución, también mis hermanos mayores, porque nos formamos en un hogar de ideas progresistas y conocimos a muchos de sus principales defensores en el país, como Lázaro Peña, Blas Roca, Jorge Risquet, entre otros que visitaban la casa”.

A partir de 1955, ya Fidel en México, se trabajó duro en la organización de células y en la preparación para apoyar un futuro desembarco, recuerda Jesús. “De manera un poco informal hubo acuartelamientos, unos en la ciudad, otros en las lomas, hasta que finalmente ocurrió por Santiago; a nosotros no nos llegaron las armas pero apresaron a sospechosos y algunos alzados aquel 30 de noviembre”.

MISIÓN: TOMAR LA PALMA

Antes del triunfo de la Revolución ya Pinar contaba con un Movimiento organizado y el joven de 17 años formaba parte de la clandestinidad.

“Recuerdo con tristeza el horrible asesinato de un grupo de campesinos colaboradores del 26 en La Palma, el ocho de diciembre, y en el mismo aserrío de los hermanos Cruz detuvimos a sus asesinos. Escalona me orienta en su puesto de mando del Instituto, el día primero o el dos de enero, participar en la toma de La Palma y hacia allá fui con un grupo a enfrentar las fuerzas del derrocado régimen”.

A partir de entonces estuvo unos años en el Ejército y después pasó a la vida civil en el Micons, Salud Pública, Minagri y cumplió misión en Angola en una etapa en que le fueron de ayuda sus conocimientos militares.

“Donde me ha necesitado la Revolución ahí he ido siempre, dando lo mejor de mí. Me satisface haber inaugurado la primera escuela de enfermería Marina Azcuy, el apoyo a los angolanos en aquellos años difíciles y haber tenido la aprobación de mi madre en todo momento, hasta hace unos meses que falleció”.

Cuando mira atrás en su vida, este hombre no olvida la huella de aquel entierro nocturno de Luis y Sergio, este último compañero de año en el Instituto; la detención 180 días de su hermano Francisco, por negarse a participar en la guerra de los Estados Unidos contra el pueblo coreano y la ilegalización del Partido Comunista, para él el único con personas honestas.

“Y el llanto de mi madre cuando supo de la muerte del doctor Muñoz, el que salvó mi vida, mas hoy sabemos que con su sangre generosa ayudó a salvar a millones de niños…”.

Para los de su generación, los que como usted defienden a capa, y a pesar de los años también a espada la gloria vivida, ¿qué significan las nuevas relaciones con los Estados Unidos?

“Si las aprueba la máxima dirección hay que tener confianza, lo que sí está demostrado es que el sistema capitalista es incapaz de resolver los problemas de la población creciente y también tiene que aceptar cambios. Pero siempre muy presente, como dijo el Che, que confiar en el imperialismo, ni un tantito así”.

Hombres como Jesús Otaño Guerra, con sus aciertos, virtudes y defectos, como él apuntara, son de los que quisiéramos escribir siempre, pues no solo se trata de los hechos entre sus 13 y 73 años sino esa convicción de seguir viviendo para la Revolución, de alertar a los más jóvenes la necesidad de cuidar la obra y perfeccionarla. Él es de los que permanecen en la mejor historia.

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Publicado el julio 26, 2016 en 90 cumple de Fidel, Cuba, Historia y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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