Kerry, no Marshall

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Martín Granovsky/Pagina12

No es razonable cuestionar la visita de un secretario de Estado. Pero habrá que tener paciencia: es probable que el Gobierno sobreactúe y hoy, 4 de agosto, festeje el día de San John Kerry. Hasta puede aparecer alguno que lo compare con George Marshall, el general y secretario de Estado de la segunda posguerra que impulsó el plan ídem con el que Europa pudo iniciar su reconstrucción en 1948.

Kerry no prometió el equivalente actual de aquellos 13 mil millones de dólares que inundaron Europa Occidental pero igual los funcionarios dirán que volvimos al mundo, que nos reinsertamos y que éste el prólogo para que lluevan inversiones. Cuándo empezará la lluvia, qué gotas caerán, para qué y con qué efecto real en el empleo es otro asunto. Lo previsible, mientras esas verdades decantan, es un manojo de consecuencias inmediatas:

– El Presidente Mauricio Macri usará la visita de Kerry como un modo más de validación política. Antes ya estuvo en Buenos Aires Barack Obama y ése fue su comportamiento.

– La canciller Susana Malcorra buscará vincular la llegada de su colega norteamericano con otra visita que sucederá el lunes, la del secretario general de la ONU Ban ki-moon. Como se sabe, Malcorra es precandidata a ser la novena persona que ocupe la Secretaría General. Quedó séptima en la primera votación secreta de precandidatos. La diplomacia argentina confía en que si ya una vez tuvo el visto bueno de la Casa Blanca para ser la mano derecha del secretario general, podría revalidar el apoyo para encabezar la ONU. Ya se verá si el optimismo queda convertido en triunfo.

– Después de Buenos Aires Kerry viajará a Río para la inauguración de los Juegos Olímpicos. En esa ceremonia se codeará con quien el Partido de los Trabajadores denomina “usurpador”, el presidente interino Michel Temer, y compartirá con él la ausencia de Dilma Rousseff, suspendida y a la espera del voto en el Senado. En menos de un mes sabrá si vuelve al Planalto o será la ex presidenta de un gobierno democrático que sufrió un golpe parlamentario.

– Más allá del protocolo, el diseño de la gira de Kerry revela la alegría de los Estados Unidos por contar con un aliado en Buenos Aires y la bendición del proceso brasileño piloteado por Temer y su canciller José Serra. Ambos fueron los acompañantes más animosos del presidente paraguayo Horacio Cartes, el principal gestor de que Venezuela no logre el apoyo total de sus socios para ocupar, como le toca por orden alfabético, la presidencia pro-tempore del Mercosur luego de Uruguay. Malcorra no fue la vanguardia de esta movida pero criticó al gobierno de Tabaré Vázquez cuando, por apego a las normas, no quiso ejercer la presidencia del Mercosur ni un día más de lo que correspondía.

Kerry puede pensar que Mercosur es un vejestorio a punto de morir. El punto es si Brasil, Paraguay y la Argentina quieren matar al Mercosur y suicidarse. En todo caso no hay sustitución a mano. Ni siquiera tendrían disponible el famoso acuerdo Trans-Pacífico que los Estados Unidos quieren implementar con otros 12 países, entre ellos Japón, México, Canadá, Australia, Singapur y Vietnam, para competir con China y su área de influencia en todo el mundo. El columnista David Nakamura escribió en el Washington Post sobre la enorme resistencia dentro de los demócratas, y en especial de los trabajadores, por el miedo a perder empleos en los Estados Unidos. Eso explica que Hillary Clinton se haya opuesto al TPP en la convención de su partido. Ante las especulaciones según las cuales la candidata Hillary estaría en contra y la presidenta Hillary a favor, su jefe de campaña John Podesta fue taxativo: “Está en contra del TPP antes de las elecciones y lo estará después”. Se oponen al TPP tanto el candidato republicano Donald Trump como el derrotado precandidato demócrata Bernard Sanders. Sanders dijo en la campaña que el TPP es un acuerdo de las grandes empresas que va contra los trabajadores.

Nakamura, que no es precisamente un bolivariano, informa en su columna que además de las cuestiones comerciales el TPP incluiría ventajas para los Estados Unidos en material de propiedad intelectual para películas y productos farmacéuticos, Internet libre, normas de conservación de la vida silvestre, comercio online y formas de solución de controversias favorables a las corporaciones multinacionales. Para completar el tablero el columnista del Washington Post cita a Mike Mullen, un ex jefe de la junta de jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Para Mullen el TPP es un modo de garantizar la seguridad nacional de los Estados Unidos en Asia. O sea que en el fondo es también un tratado militar.

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Publicado el agosto 4, 2016 en EE.UU., Gobierno de Macri y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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