Ecuador: futuro político en juego

Elecciones en EcuadorLídice Valenzuela/Cubahora

El próximo domingo 19 habrá elecciones presidenciales en Ecuador, luego de una década de gobierno del presidente Rafael Correa, lo que significa que en dependencia de quien gane el Palacio de Carondelet ese país ahora en prosperidad, puede inclinarse hacia un peligroso retroceso histórico.

En las urnas, por tanto, están en juego, mediante los candidatos oficialistas y los opositores, dos modelos económicos que traen aparejados consigo, si gana el Movimiento Alianza País y sus candidatos Lenin Moreno y Jorge Glas, la continuidad revolucionaria, aunque con sus lógicas variantes pero sin lesionar el programa de justicia social y distribución equilibrada de la riqueza nacional.

Pero si lo hace la oposición habrá un cambio brusco en los postulados defendidos por la Revolución Ciudadana.

La postulada hasta ahora con mayores posibilidades de ganancias es la social-cristiana Cynthia Viteri, abogada de profesión, quien ya anunció el plan económico denominado Progresa, encaminado a reformar o derogar varios cuerpos normativos implantados por el Ejecutivo actual, el cual mantiene a Ecuador en cómoda posición en el conjunto de naciones latinoamericanas.

Para analistas, y dada la arremetida de la contrarrevolución internacional contra los gobiernos progresistas de América Latina, la victoria de Alianza País mantendría un equilibrio de las fuerzas políticas más avezadas en Suramérica e impediría la caída –como antes ocurrió en Argentina y Brasil- de un bastión de la integración latinoamericana y de la defensa de los derechos de los pueblos de esta codiciada región por el régimen imperial de Estados Unidos.

Los 12,8 millones de ciudadanos convocados a las urnas tienen ante sí la responsabilidad de mantener o no la Revolución Ciudadana que entre 2006 y 2016 permitió el crecimiento del Producto Interno Bruto en 195,6%, una duplicación de lo alcanzado bajo gobiernos neoliberales en el período 1996 y 2006.

Estas cifras de por sí importantes tendrían menos valor sin el análisis de la redistribución del crecimiento, que en la mencionada década neoliberal estaba dirigida a favorecer a los ricos.

Cifras oficiales indican que en la década 1996-2006 el ingreso del 10% más rico del llamado País Meridiano del Mundo creció el 112%, mientras el 10% más pobre apenas creció el 20% en ese tiempo.

Bajo el mandato de Correa –quien fomentó la Asamblea Constituyente y la nueva Constitución Nacional- la lupa del coeficiente Gini, que mide la desigualdad en los ingresos en un país, ideada por el estadístico italiano Corrado Gini, indicó que en el período del líder gobernante de Alianza País los ingresos de los más pobres subieron al 112%, mientras entre los más adinerados lo hizo en un 40 por ciento, lo cual no es desdeñable.

Aunque ya se observa un repunte económico, entre el 2015 y el pasado año hubo un decrecimiento económico, que el presidente calificó de “tormenta perfecta” con la conjugación de la caída a precios mínimos del barril del petróleo (fuente de exportación de ese país).

A ello se unió el pago por contingencias legales a las firmas Occidental y Chevron la cantidad de 1 067 7 millones y 112 millones respectivamente, a lo que se suma la erupción del volcán Cotopaxi  y un terremoto con una magnitud de 7.8 cuyo epicentro fue Pedernales. El fenómeno fue el de mayor impacto social de los últimos 60 años.

Sin embargo, ni la pobreza ni la desigualdad social se incrementaron en el 2015 y en el 2016, una etapa calificada por expertos de difícil para Ecuador.

Los negativos acontecimientos ocurridos en Ecuador, que no son responsabilidad del gobierno de Correa son utilizados ahora por los siete candidatos de los partidos opositores para brindar una imagen de supuesta decadencia, sin siquiera mencionar los duros momentos vividos durante 2016.

En orden de posibilidades de victoria aparece el oficialista Lenin Moreno, quien ya fuera vicepresidente en el primer período de Correa; seguido de la abogada Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano; luego el banquero Guillermo Lasso, de la alianza derechista Creo-Suma y Paco Moncayo, profesor y ex militar, del Partido Acuerdo por el Cambio.

Les siguen Abdala (Dalo) Bucarán, hijo del expresidente Abdala Bucarán, del Movimiento Fuerza Ecuador, el médico Iván Espinel, del Movimiento Fuerza Compromiso Social, Patricio Zuquilanda, excanciller (2003-2005), del Partido Social Patriótico, y en último lugar Washington Pesantez, político y abogado, del Partido Unión Ecuatoriana.

Para ganar las elecciones en primera vuelta, un binomio a la presidencia debe alcanzar la mayoría absoluta de votos válidos o el primer lugar con al menos el 40% de los votos válidos y una diferencia de diez puntos porcentuales sobre la cantidad lograda por su rival más cercano/a.

Si ninguno alcanza la cantidad necesaria, entonces habría una segunda vuelta el domingo 2 de abril, con las dos duplas más votadas.

El próximo domingo también serán electos los 132 miembros de la Asamblea Nacional, y cinco al Parlamento Andino, y habrá una consulta popular para que la población se pronuncie sobre los funcionarios públicos con cuentas y empresas en paraísos fiscales.

De acuerdo con la encuesta del pasado día 9, la última válida en cumplimiento con lo estipulado por la ley, Moreno tiene el apoyo del 28,5% del electorado, seguido por Viteri, con un 20,2%, y Guillermo Lasso, con 18%, lo que, según la firma Market, en el caso de estos postulados, no queda claro quien pasaría a una segunda confrontación.

Viteri, quien ocupa ahora uno de los escaños de la Asamblea Nacional, viajó a Caracas, Venezuela, sin autorización del órgano legislativo para acompañar a una delegación de políticos de la oposición de ese país al presidente Nicolás Maduro, por lo que se le considera enemiga de la Revolución Bolivariana.

A menos de una semana de los comicios, el presidente Correa, quien pasará a la historia de Ecuador como el hacedor de una nueva forma de ejercer la política, denunció dos planes organizados por la derecha para desprestigiar al candidato a la vicepresidencia Jorge Glas y después al tratar de involucrarlo en el escándalo de corrupción de la constructora Odebrecht a través de su hermano Fabricio, que supuestamente mantenía algunas relaciones con miembros de esa firma.

El Mandatario solicitó pruebas del nuevo plan en su contra, y precisó ante periodistas que es la continuación de una guerra sucia de los opositores a su gobierno para evitar que gane Moreno, un político conocido por su honestidad que, si los augurios se cumplen, lo sucederá en el cargo el próximo 24 de mayo.

 

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Publicado el febrero 14, 2017 en #ECUADOR, América Latina, Elecciones, Política y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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