La fama de un “almendrón”

La fama de un “almendrón”

Por Radio Rebelde

En los diccionarios y en cualquier bibliografía consultada, impresa o digital, encontramos que: “el almendro malabar o almendro de la India, es un árbol tropical de gran porte, dentro la familia de las combretáceas. Es nativo de la región Malaya, cultivado en Cuba como ornamental y para sombra, su corteza y los frutos son utilizados con fines medicinales”.

Viéndolo así, es un árbol bastante extendido por todo el país, muy común en áreas verdes; y la almendra contenida en el interior de sus frutos es comestible. Sin embargo, ese no es precisamente el más popular de “los almendrones” en la Isla.

Los más célebres son los veteranos autos de los años 50 y 60 del pasado siglo, conservados, y transitando por las calles, casi milagrosamente. Quienes nos visitan quedan impresionados ante la existencia de estos carros capaces de burlar el paso del tiempo.

Los hay de todas las marcas y modelos: Ford, Pontiac, Willys, Cadillac, Chevrolet… Algunos mantienen su belleza sorprendentemente; y algunos de esos añejos automóviles poseen piezas originales que han alargado su vida útil gracias a la inventiva del cubano.

Los llamados “almendrones”, constituyen uno de los elementos culturales distintivos de La Habana y de todo el país. En los últimos tiempos se ve a los visitantes extranjeros que se recrean con los paseos especializados en un “almendrón”, y disfrutan, en esos casos, de una verdadera joya automovilística.

La fama de un “almendrón”

Pero la mayoría de estos carros muestran otro rostro. Conservarlos y mantenerlos en funcionamiento constituye un dato curioso y digno de admirar. Los inventos, frutos de la creatividad del cubano, son diversos.

A veces te tropiezas con un Chevrolet que tiene el carapacho de un Ford, pero le adicionan un ornamento o algún que otro aditamento de Mercury; y si le das un vistazo a su motor, seguro que es de Lada o quién sabe de qué camión viejo que ya no existe. No importa que sea feo o que expulse mucho humo, lo que importa es que camine.

Algunos han estirado la carrocería y donde entraban cinco personas, ahora entran diez. Sin embargo, esto no tiene la menor importancia, de cualquier manera, lo que nos interesa es llegar a la casa, al trabajo, o a cualquier lugar.

La fama de un “almendrón”

Fruto del ingenio y la creatividad del cubano, “los almendrones” hoy representan un atractivo para los visitantes foráneos y un medio de transporte urbano muy importante para los cubanos.

Lo cierto es que si usted decide subirse a un “almendrón”, tendrá la oportunidad de enterarse de las noticias de la calle; se pondrá al corriente de permutas y ventas; escuchará confesiones de personas desconocidas; o simplemente, tendrá que compartir el gusto musical de su dueño que le hará escuchar las canciones de su preferencia.

Nuestro “almendrón” es único. De eso no le quepa la menor duda. Estas reliquias andantes forman parte intrínseca de nuestro panorama cultural.

La fama de un “almendrón”

 

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Publicado el mayo 30, 2017 en Cuba, Cultura y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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