La Colada morada, una bebida ecuatoriana cargada de tradición, sabor, unión y ritualidad

Tomada de Agencia Andes

La Colada morada es uno de los alimentos tradicionales del Ecuador que se prepara para conmemorar el Día de los Difuntos, cada 2 de noviembre. Es una receta que se remonta a la época prehispánica y es elaborada a base de harina de maíz de ese mismo color.

Al pasar de los años se han añadido más ingredientes y las frutas que se agregan, por ejemplo, dependen de la región en la que se le elabora. Lo mismo pasa con las especias y que son las que le dan el toque especial de sabor.

Incluso hay quien en lugar de la harina emplea la maicena; todo depende de quien la prepare.

Algunos chefs hablan de que esta bebida debe tener 18 ingredientes: harina morada, mora, frutilla, babaco, piña, mortiño, naranjilla, canela, ishpingo, clavo de olor, pimienta dulce, anís, cedrón, arrayán, hierbaluisa, cascaras de naranja, ataco y panela. Hay otros que varían con las hierbas o que le agregan también pasas y guayaba.

Sobre su origen, Felipe Romero, decano de la facultad de Gastronomía de la Universidad de las Américas (UDLA), aseguró a Andes que no se conoce realmente cuando nació pero seguramente fue en esta época de finados para recordar a los muertos y compartir con ellos de alguna manera.

“Hay mucha gente que le ha puesto una connotación de que las guaguas son los muertos y la colada la sangre pero en realidad significa más, es la unión, la familia y esas son las  características, de que independientemente de donde nació ahora está presente en todos los hogares, oficinas, y demás”, señaló el chef.

En su consideración, es paradójico porque con esta tradición a pesar de que nadie celebra la muerte, tampoco se entristece por ella. “Utilizamos una razón de  finados para unirnos todos y celebrar a través de una comida. Es la excusa perfecta para que la familia esté unida y haga un acto”, aseguró.

Andes visitó a Aída Granda, quien fue premiada con la mejor Colada morada del mercado de Santa Clara (centro-norte de la ciudad), tras una selección de la Agencia de Coordinación Distrital del Comercio con la colaboración de la Asociación de Chefs del Ecuador.

La vendedora señaló que la preparación de este alimento cada año es la oportunidad de reunirse con la familia y celebrar a los difuntos, y por ello es importante transmitir la receta de generación en generación. Su hija está aprendiendo su sazón para mantener la tradición.

“Este mercado se distingue por todas los platillos que preparamos. Les invitamos al público que vengan a servirse, tenemos productos de calidad, con precios accesibles”, dijo mientras mostraba paso a paso el procedimiento para su elaboración.

Lo primero que se debe hacer es un atado de hierbas, entre ellas: ishpingo, clavo de olor, pimienta dulce, anís, cedrón, arrayán, hierbaluisa, ataco y canela (unos ponen todos los ingredienets, otros no; hay quienes agregan cáscaras de piña). Una vez que las hierbas sueltan todas sus esencias, se cierne esta agua y se agrega en una olla para seguir la cocción a fuego lento.

En esta misma olla se añade después la harina morada, que previamente ya ha sido disuelta en agua para que no esté grumosa. El siguiente paso es añadir los jugos de mortiño, mora y naranjilla (frutas que ya han sido previamente cocinadas hasta estar blandas). Esta mezcla se debe revolver constantemente para que no se pegue.

Una vez que todos los ingredientes se mezclan bien, se agrega la panela para endulzarla, y finalmente las frutas picadas como piña, frutilla, guayaba y babaco. Hay quienes prefieren echarle piña y frutilla y también durazno. A otros  les gusta añadir las frutas al momento de servir la bebida para que mantengan su sabor original.

Pero la tradición va más allá de la elaboración, lo que hace especial a este preparado ecuatoriano es que une a las familias en esta época, todos se reúnen para degustarla y también para compartir con los suyos.

Así lo asegura Gabriela, la hija de Aída. “Mi madre heredó esto de mi abuela y ella me lo está heredando a mí, y todos dicen que mi madre es la única que ha heredado la sazón de mi abuela por lo que para mí sería un orgullo que me digan que heredé la sazón de mi madre”, señaló.

Para la joven, el Día de Difuntos es sumamente especial porque “estamos reunidas obligatoriamente para hacer la colada”. “Es un día especial porque puedo  compartir con mi mamá, mis hijas, mis sobrinas”, relató.

En los mercados de Quito, el vaso de colada morada se puede conseguir desde 1 dólar, y acompañado con una ‘guagua’ de pan, a 1,75 o dos dólares.

Siendo típica para tomar en esta época, y tan sabrosa la Colada morada, no hay hotel, restaurante  o centro comercial que deje de ofrecerla a sus clientes.

Como era de esperarse, también puede ser adquirida a las entradas a los cementerios, pues los familiares buscan alguna manera de compartir con sus difuntos.

La Colada morada es una tradición que ha sobrevivido al paso de los años y llega hasta la cocina gourmet en la modernidad.

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Publicado el noviembre 3, 2017 en Cultura, Historia, Internacionales, Salud, Sociedad, Variado y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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