El punto de partida es la liberación de Lula

De Amersur

“El punto de partida es la liberación de Lula”, en esta entrevista el profesor de la Universidad Federal de Rio de Janeiro José Luís Fiori analiza las consecuencias del apresamiento del líder brasileño Lula Da Silva. Entrevista realizada por Eleonora de Lucena y Rodolfo Lucena.La película de la derecha  y de los ultra-liberales terminó y fue muy mala. Ellos perdieron el discurso, no tienen nada que proponer al Brasil y se van a dividir cada vez más. La crisis económica seguirá con efectos más dolorosos. La liberación de Lula es la gran causa que unirá a las fuerzas progresistas del Brasil y de América del Sur. Es preciso avanzar en la idea de un frente por la democracia.

Las ideas son del sociólogo y cientista político José Luís Fiori, profesor de economía política internacional de la Universidad Federal do Rio de Janeiro. A Eleonora de Lucena, directora de TUTAMÉIA, él le afirma: “En este momento, el punto de partida necesario e inevitable de las fuerzas progresistas sólo puede ser la lucha por la liberación de Lula. No necesariamente para que sea candidato, sino porque su liberación significa simbólicamente el primer paso para la restitución de la democracia y la justicia en sus debidos lugares”.

Y agrega: “La derecha y sus jueces conseguirán transformar al ex-presidente en un mito y en una fuerza política que acompañará a la sociedad y a la política brasileña por muchos y muchos años”.

Para Fiori, no ayuda pensar ahora en candidaturas alternativas que no van a ganar o no van a gobernar en este cuadro actual. “O se cambia ese cuadro y se junta un conjunto de fuerzas poderosas, o no habrá gobierno progresista viable de ningún tipo, sea quien fuere el individuo o candidato. A menos que las fuerzas progresistas deseen repetir la candidatura simbólica del Dr. Ulysses Guimarães como en 1974”, declara.

Autor, entre otros, de “O Poder Global” (Boitempo, 2007) y de “História, Estratégia e Desenvolvimento” (Boitempo, 2014), Fiori organizó obras esenciales para una reflexión del mundo contemporáneo, como “Poder e Dinheiro” (con Maria da Conceição Tavares, Vozes, 1997) e “O Poder Americano” (Vozes, 2004).

Según su percepción, la crisis desencadenada por el golpe de 2016 y la división en la sociedad brasileña va a continuar por mucho tiempo y exigirán una enorme paciencia estratégica. “No mejora pensar que la mesa va a cambiar de lugar en la próxima media hora”, sostiene.

En esta entrevista por correo electrónico a TUTAMÉIA, Fiori trata de las diversas fuerzas políticas en colisión y lanza una hipótesis sobre la disolución del núcleo intelectual e ideológico del golpe de 2016: la derrota de Hillary Clinton dejó sin apoyo a los operadores internos brasileños –hizo caer al gobierno golpista en manos de un grupo de “segunda división”, que no tiene experiencia o preparación para gobernar–ya que varios de los impulsores del impeachment están en la cárcel.

A continuación, se acompaña la entrevista íntegra:

  • TUTAMÉIA: ¿Cuál fue el impacto político de la prisión de Lula?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI. Muy grande, pienso incluso que la historia política del Brasil tendrá un antes y un después de esa prisión.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Lula saldrá “mayor, más fuerte y más verdadero”, como dijo en el discurso del día 7 de abril, en São Bernardo?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Tengo la impresión que sí. Creo que la explicación de eso se encuentra en el propio discurso del ex-presidente, cuando dice que ya dejó de ser una persona física y se transformó en una idea, en un movimiento social y político, en un verdadero mito. Todos sabemos que las ideas y los mitos no consiguen ser apresados ni destruidos. En verdad, Lula fue siempre un gran negociador y un reformista, y su genialidad fue demostrar que, en ciertos momentos de la historia, el reformismo es absolutamente revolucionario. Se trata de un líder absolutamente fuera de lo común y que está encima de sus contemporáneos, gracias a su inventiva e intuición estratégica, que es absolutamente extraordinaria.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Es posible hacer comparaciones o trazar algún paralelo con otras situaciones históricas vividas en el pasado?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Vea, si me mantengo en el campo de mi experiencia personal, debo decir que cuando era un niño me tocó asistir al golpe de Estado de 1954, junto con el suicidio y la Carta Testamento de Getúlio Vargas. Después, viví el golpe de 1964 y escuché el discurso del presidente João Goulart, en la plaza ubicada frente a la Estación Central de trenes de Brasil, que acabó siendo también una especie de discurso de despedida. Algunos años después, asistí en vivo y en colores al violento y traumático golpe militar de Chile, habiendo escuchado por la radio el último discurso de Salvador Allende, el día 11 de septiembre de 1973. Fueron todos momentos decisivos o incluso heroicos de la historia. Pero el discurso de Lula del día 7 de abril, en la ciudad de São Bernardo, tuvo una gran diferencia con respecto a los otros, porque fue el discurso de un hombre que decidió sobrevivir y luchar. De un político que decidió enfrentar a sus acusadores acusándolos de pecho abierto y sin miedo a las represalias. De un pacifista que consiguió mantener y defender su posición sin ofrecer la otra mejilla. De un líder carismático que consiguió hacer –bajo la máxima presión personal– un bellísimo homenaje a las utopías humanas, al mismo tiempo que trazaba las líneas básicas de su futuro gobierno. Eso que yo sepa realmente no tiene precedente. Por otro lado, yo no había nacido y no asistí cuando Juan Domingo Perón fue arrestado y después liberado por la población, para luego en seguida ser electo presidente de la Argentina, en 1946. Aunque asistí a la transmisión en vivo, por la televisión, de la liberación de Nelson Mandela, aclamado por el pueblo e inmediatamente electo presidente de África del Sur. Tengo una impresión muy fuerte, como analista político, que más temprano o más tarde esto también acontecerá en Brasil, con el ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por más que eso cause náuseas a las fuerzas conservadoras y derechistas de nuestro país.

 

  • TUTAMÉIA: En lo inmediato ¿qué  cree usted que puede  acontecer?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Una gran movilización en Brasil y por el mundo contra la prisión y a favor de la liberación del ex-presidente. Pero creo que, en lo inmediato, las personas próximas y que simpatizan personalmente con el ex-presidente deberían estar muy atentas con relación a su integridad física. Sobre todo si tuvieran en cuenta el fanatismo, el rencor, la crueldad y el resentimiento de los que lo encarcelaron.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Cuál será el futuro político de las personas que lo juzgaron y encarcelaron?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Lo más probable es que tengan el mismo destino de todos los “savonarolas” que ya existieron a través de la historia. A pesar de que, en el caso brasileño, esas personas no tienen el menor soplo personal e intelectual para transformarse en lideres carismáticos. Son figuras menores, ya cumplieron el papel que les fue encomendado y deben volver al anonimato de donde vinieron.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Y cuál es el impacto más general sobre la sociedad brasileña?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Esa gran escenografía –y, sobretodo, ese final patrocinado por el Supremo Tribunal Federal (STF) –consolidó una división y una polarización de la sociedad brasileña que durará por muchos años. Va a  ser muy difícil revertir eso. También va a ser muy difícil salir de ese agujero inmediato, porque el Estado, las autoridades públicas y la sociedad brasileña aparecen divididos de arriba abajo. Los golpistas están completamente divididos. El Congreso está casi agrietado y desmoralizado. El STF está partido al medio, perdió su aureola de neutralidad y su credibilidad fue rebajada por sus luchas internas y por sus sesiones interminables, marcadas por el exhibicionismo de los jueces con su palabrerío rebuscado y casi siempre inocuo. Para no hablar de la división interna de la propia Iglesia católica. Además, están los que se escondieron atrás del silencio para no tener que tomar posición frente a la prisión del ex-presidente. Quién más me impresionó fue la  Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB). La ausencia cómplice o avergonzada de algunos de sus principales líderes en Brasil fue lamentable. Me hizo recordar su participación en el golpe de 1964, cuando las señoras conservadoras sacudían sus rosarios en lugar de golpear cacerolas.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Cómo deberían actuar a partir de ahora las fuerzas progresistas?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Los caminos estratégicos van siendo construidos al caminar y deben siempre tomar en cuenta los objetivos y las iniciativas de los adversarios. Aunque, en ese momento, el punto de partida necesario e inevitable de las fuerzas progresistas sólo pude ser la lucha por la liberación de Lula. No necesariamente para que sea candidato, porque hoy su libertad significa simbólicamente un escalón para la restitución de la democracia y la justicia en sus debidos lugares.

 

  • TUTAMÉIA: ¿La idea de un frente por la democracia, contra el fascismo y por la soberanía puede avanzar?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Más que nunca. La derecha y los ultra-liberales ya implementaron todas sus ideas y reformas a través del golpe y de sus ejecutores. Después de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y de la prisión del ex-presidente Lula ya no les resta ninguna “causa” ni “idea”. Su filme acabó y fue muy malo. La crisis económica seguirá y sus efectos se harán cada vez más dolorosos. La derecha ultra-liberal ya no tiene más nada para decir o proponer para el Brasil, que no sea la “reforma de las jubilaciones y pensiones” que no conseguirán llevar a cabo y la privatización de la Petrobras, dos propuestas extremadamente impopulares.

 

  • TUTAMÉIA.: ¿Hasta dónde el PT debe estirar la cuerda y mantener la candidatura Lula?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Como ya dije, desde mi punto de vista, el ex-presidente Lula ya no es más sólo una candidatura. Es una causa y es la gran causa que unirá de aquí en más a las fuerzas progresistas de Brasil y de América del Sur. No ayuda pensar, por el momento, en candidaturas “alternativas” que no van a ganar o simplemente no van a gobernar en ese cuadro que está ahí.  O se muda ese cuadro y se junta un conjunto de fuerzas poderosas, o no habrá gobierno progresista viable de ningún tipo, sea quien fuese el individuo o candidato. A menos que las fuerzas progresistas deseen repetir la candidatura simbólica del Dr. Ulysses Guimarães en 1974. Es bueno que las personas entiendan que esta crisis abierta por el golpe de Estado y esta división de la sociedad brasileña –promovida activamente por la prensa conservadora– continuará por mucho tiempo y exigirá una enorme paciencia estratégica. No se avanza pensando que la mesa se va a mover en la próxima media hora.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Quién podría ser el mayor beneficiado de la salida definitiva de Lula de la carrera electoral?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: En primer lugar, Lula ya no saldrá más de la carrera electoral ni de la historia política futura. Como ya dijimos, la derecha y sus jueces conseguirán transformar al ex-presidente en un mito y en una fuerza política que acompañará a la sociedad  y a la política brasileña por muchos años.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Cuál es el impacto de la prisión de Lula dentro del PT? Algunos esperan el vaciamiento del partido. ¿Es correcto pensar así?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI. Pienso que no. Por el contrario, creo que el PT debe crecer de aquí en más. Pero no soy del PT y no conozco ni sé evaluar correctamente su dinámica interna. Pero con certeza sus adversarios y la prensa conservadora deberán inventar o incentivar, de aquí en adelante, divisiones y luchas internas, jugando unos contra otros, de forma de vaciar la causa unitaria del PT por la libertad y absolución del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Cuál es el impacto de la prisión de Lula en el sector de la población  que apoyó el golpe de Estado?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: En un primer momento, deben tomar champagne o cerveza, dependiendo de la clase social de pertenencia  de cada uno. Pero, atención, porque el efecto emocional de esa prisión se agota en sí mismo. La gran masa de los que están conmemorando en este momento, muy brevemente se dará cuenta de que la prisión de Lula no modificará nada en sus vidas. Todos serán obligados a volver a vivir con sus angustias y miedos de cada día –para no hablar de los que tendrán que volver a convivir con su propia mediocridad personal.

 

  • TUTAMÉIA: Entonces ¿cuál es el camino de las fuerzas golpistas?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI: Se dividirán cada vez más. Entrarán en una lucha a muerte, después que pierdan a su gran denominador común, que fue el golpe y la prisión del ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Será una guerra sin cuartel, y presumo que no sobrará piedra sobre piedra. Esa misma división de las fuerzas de derecha acabará impidiendo cualquier tentativa de suspensión de las elecciones de octubre de 2018. Ellos no tienen más unidad para nada y tendrán que enfrentarse entre sí. El Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) ya fue literalmente descabezado, con la prisión de algunas de sus principales líderes nacionales y de casi todos sus líderes golpistas que hoy están en la cárcel. No es improbable que ese cuadro empeore aún más después que el Sr. Temer salga del Palacio de Planalto. Por otro lado, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) se autodestruyó, con la opción por el golpe de Estado de su candidato (Aécio Neves) derrotado en las elecciones presidenciales de 2014, que después se vio involucrado en situaciones cada vez más embarazosas. Sus caciques paulistas están todos peleados entre sí, sus intelectuales completamente desmovilizados y desmoralizados ideológicamente. Su principal líder vive un momento de declinación intelectual, política y ética, después de haber sido el gran patrocinador de la candidatura del Sr. Aécio. Pero, sobre todo, después de haber justificado de forma tímida, y de haber participado directamente del golpe de Estado, antes de apartarse del gobierno que él ayudó a crear. El partido Demócrata (DEM), a su vez, es una corriente partidaria que no tiene ánimo o energía a escala nacional y se ha transformado en una casi caricatura de la antigua derecha bahiana y carioca. El conjunto de las otras siglas que componen la base parlamentaria del golpe de Estado no poseen ninguna consistencia o identidad propia y estará siempre al lado del “mostrador de los negocios”. Por fin, después de estos últimos tres o cuatro años, la red O Globo se transformó en una organización político-ideológica explícita y de derecha, agresiva, insidiosa y con enorme poder de fuego. Pero perdió completamente la posición de “medio de información” de la sociedad brasileña, transformándose en el principal enemigo de todas las fuerzas progresistas, democráticas, defensoras de la soberanía nacional y de un choque distributivo en la sociedad brasileña.

 

  • TUTAMÉIA: ¿Es posible identificar a las fuerzas externas que actuaron en el golpe de 2016?

 

  • JOSÉ LUÍS FIORI. Tengo la impresión que las “fuerzas externas” que participaron de ese golpe de Estado y de esa destrucción física y moral de la sociedad, de la economía y de la política brasileira no se preocuparon en borrar sus impresiones digitales. Es muy fácil de observar e identificarlas. Un aspecto menos discutido de ese problema, entretanto, es la influencia que pueda haber tenido la elección de Donald Trump en la rápida desintegración del bloque golpista y en la pérdida completa de rumbo de sus líderes tucanos, incluyendo el desmontaje moral de su candidato presidencial. Una buena hipótesis para quien se interesa por esos asuntos es que ese golpe de 2016 fue concebido durante el período de la administración Obama y contaba con la victoria cierta de Hillary Clinton –integrante ilustre del ala protectora y patrocinadora del PSDB desde su fundación y durante toda la administración de Bill Clinton, en la década de 1990. Eso tal vez explique la sorprendente implosión y desmontaje del bloque golpista en Brasil, con la desaparición completa de su núcleo intelectual e ideológico inicial que estaba todo en el PSDB, incluyendo a su principal líder que sería completamente socavado con la derrota de los Clinton, tornándose una especie de “dispositivo que indica dirección del viento del aeropuerto”, que va cambiando de un lado para el otro, según la ocasión y según su lucha por la supervivencia personal. Como consecuencia, los líderes intelectuales del golpe tuvieron que dejar la administración del gobierno en las manos de un grupo de “segunda división”, de bajísimo nivel intelectual y que ya está casi todo en prisión, totalmente inexperto para gobernar al Brasil.

 

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