¿Qué quiere la Unión Europea en Venezuela?

Por Misión Verdad

Las últimas sanciones a altos funcionarios venezolanos de la Unión Europea (UE) levantan interrogantes acerca de sus objetivos en el país. Dado que tiene la ambivalencia de acompañar de una manera casi simbólica las políticas más duras de la Administración Trump, mientras sus voceros aseguran respaldar una posible nueva ronda de diálogo.

De sanciones y diálogo

Este lunes, el Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea tomó la decisión de sancionar a 11 altos funcionarios de Venezuela por la organización de las últimas elecciones presidenciales. El argumento utilizado por la UE fue que estas elecciones no respetaron los “estándares mínimos de democracia”, utilizando el mismo argumento del Grupo de Lima y Estados Unidos.

Entre los altos funcionarios, por otro lado, se encuentran la actual vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, el vicepresidente para el Área Económica Tareck El Aissami, las rectoras del CNE Socorro Hernández y Sandra Oblitas, el Comandante General del Ejército Jesús Suárez Chourio, el ministro de Educación Elías Jaua, y el Protector de Táchira y Jefe de los CLAP Freddy Bernal.

Según el Nuevo Herald, “al contrario que Canadá, Estados Unidos y Panamá, los europeos se resisten a imponer sanciones al presidente venezolano, ya que abogan por no romper los puentes del diálogo y poder trabajar en pos de una solución negociada a la crisis”.

Por su lado, el ministro español de Exteriores, Josep Borrell, afirmó que la decisión de la UE de ampliar las sanciones contra Venezuela no “excluye en ningún caso la voluntad de diálogo”. Según él, la UE “irá más lejos en el diálogo y la cooperación para intentar encontrar soluciones políticas al conflicto”, en vez de hacerlo únicamente a través de sanciones. Unas declaraciones de alta importancia si se tiene en cuenta que España es quien lidera la vocería de la política europea respecto a Venezuela y América Latina.

Intereses e interrogantes

Si bien esta declaración guarda relevancia, también en estos días la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, desautorizó al ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero como representante de los intereses europeos en Venezuela ante una consulta realizada por europarlamentarios de partidos de derecha del mal llamado “Viejo Continente”.

A pesar de eso, es claro el viraje de países europeos hacia el respaldo al diálogo en el país, una postura que se fortaleció desde el arribo de Pedro Sánchez a la presidencia de España, mucho menos beligerante en su política exterior respecto a Venezuela que el anterior mandatario Mariano Rajoy, del Partido Popular.

Esto plantea una disonancia entre las fuertes sanciones aplicadas por Estados Unidos y la UE después de las últimas presidenciales. Dado que tal como afirma el Nuevo Herald, las medidas coercitivas de la UE no acompañan ni en tono, ni en agresividad, a la política más dura de la Administración Trump.

Esto quizás pueda deberse a la promoción de un clima más estable de negocios por parte de petroleras europeas en Venezuela. Entre las que se encuentra la francesa Total, la italiana Eni, la holandesa Shell y, por supuesto, la española Repsol.

Para hacernos una idea: Total afirma en su propio portal ser uno de los “mayores inversionistas en Venezuela”, Eni destaca sus proyectos en gas y petróleo en el país, Shell acaba de suscribir en 2016 acuerdos de financiamiento con PDVSA por 2 mil 800 millones de dólares, mientras que Repsol sostiene tener presencia en ocho bloques de producción petrolera en el país.

Todo esto abre la interrogante sobre lo que finalmente quiere la UE en Venezuela, en un momento donde con claridad se observa que no sigue ciegamente los intereses de Estados Unidos.

Sobre todo si se tiene en cuenta que, en la respuesta a esta interrogante, se encuentra el margen de maniobra internacional que tenga Venezuela para promover un nuevo proceso de diálogo que restablezca una convivencia pacífica entre los distintos componentes políticos que hacen vida en el país, una oportunidad para que las petroleras de Europa, que en última instancia determinan la política exterior del bloque, continúen aprovechando su acceso al petróleo venezolano en menoscabo de sus competidoras estadounidenses.

Acerca de aucalatinoamericano

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Publicado el junio 28, 2018 en Venezuela y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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