En CubaHora

La gira del presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez por países de Europa y Asia ha recibido por parte de los medios internacionales diferentes calificativos, pero ninguno más apropiado que señalarla como una visita amistosa y oportuna. Desde el primero de noviembre y durante once días, el mandatario intercambió sobre las principales temáticas de las respectivas agendas bilaterales y analizó asuntos internacionales de interés común.

Su primer y largo periplo ya como máximo mandatario del archipiélago, lo llevó a Francia. Aunque era una parada técnica, sirvió para dejar marcada las buenas relaciones con el gobierno galo y el interés cubano por reforzarlas en el plano de la cooperación económico-financiera.

En Rusia, el amigo de siempre, el aliado político y el socio estratégico, se firmó una declaración conjunta que puntualiza el lazo de unidad de ambos gobiernos frente a los desatinos de la administración Trump. El presidente Vladimir Putin calificó el hecho como “necesario en tiempos de alianzas buenas”. Y es que Rusia y China encabezan ese escudo antihegemónico, contrario al auge de una rancia ultraderecha mundial.

La cooperación económica y comercial fue un tema significativo en las conversaciones con el mandatario ruso, la cual se desarrolla actualmente por caminos ascendentes. Una muestra es la presencia, entre otras, de la estatal ROSNEFT en la prospección petrolera y de la RZD de ferrocarriles en la modernización de la infraestructura vial y en equipamientos de ese sector en el país.

También se revisaron el intercambio en materia técnico-militar, así como los actuales proyectos ruso-cubanos en áreas estratégicas como la industria, la energía, la biotecnología y la farmacéutica. Asimismo, se puntualizaron temas para el  avance en los sectores de las telecomunicaciones y la ciberseguridad.

Sin dudas, Rusia, continuadora del legado de la extinta URSS, dejó muestras en esta visita del aprecio por fortalecer las históricas relaciones bilaterales. “Hay grandes proyectos que aún no se han realizado (…) La cooperación económica tiene un enorme potencial”, dijo el primer ministro ruso Dmitri Medvedev en su reunión con el presidente cubano, y agregó que “Cuba sigue siendo un aliado de Rusia y un socio estratégico”.

La visita a Vietnam marcó un impulso en las relaciones económicas bilaterales con la firma de un nuevo tratado comercial, con el que se pretende propulsar un mayor crecimiento del intercambio económico, en favor de una balanza comercial en ascenso entre ambas naciones y que ha mostrado crecimientos que van desde los 224,3 millones de dólares en 2017 hasta la aspiración de llegar a 500 millones de dólares en 2022.

Además de reafirmar los históricos lazos de amistad y la entrañable solidaridad de Cuba con el heroico Vietnam, la visita del mandatario evocó las memorables visitas del líder histórico de la Revolución Cubana Fidel Castro en los duros años de la cruenta guerra, así como la del General de Ejército Raúl Castro.

La nación asiática exporta a Cuba arroz, carbón, productos químicos, textiles y electrónicos, mientras que Vietnam importa de la nación antillana principalmente productos farmacéuticos.

El gigante asiático también acogió con su proverbial hospitalidad al presidente cubano y a su delegación, y motivó que este afirmara emocionado que “la amistad con Beijing nos honra y su ejemplo nos inspira”, y resaltara que “China, con sus avances tecnológicos y su apertura al mundo, da confianza en el futuro”.

No podía faltar en la agenda el repaso de la relación económica y comercial: se firmaron importantes acuerdos que benefician a ambas partes y que, en el caso cubano, se dirigen hacia sectores de máxima prioridad.

El intercambio comercial chino-cubano alcanzó en 2017 los 2 mil millones de dólares. Tal vez el acuerdo más significativo de ese vínculo es la entrada de Cuba al proyecto chino de la ruta de la seda, una plataforma que contribuirá a elevar la presencia de China más allá de sus fronteras y encontrará en América Latina y el Caribe mercados de mucho interés, en los que ya tiene presencia y donde ha invertido, según el Banco Central de ese país, más de 200 mil millones de dólares.

La República Popular Democrática de Corea (RPDC) fue otro de los países visitados en simbólico gesto de una amistad que trasciende la prueba del tiempo. La RPDC, objeto del asedio imperialista, comparte con la nación del Caribe el coraje y la entereza de su pueblo. Los mandatarios de ambas repúblicas, Miguel Díaz-Canel y Kim Jong-un, reafirmaron el lazo ideológico y el afecto entre sus ciudadanos.

La última parada asiática de esta visita de Estado fue a Laos, otra cuna de la cultura del oriente y hermanad con Cuba, en la que el máximo dirigente del archipiélago le llevó el mensaje de admiración y afecto por sus centenarias luchas y por su actual camino de construcción hacia el bienestar de su pueblo.

El regreso al viejo continente tuvo en el Reino Unido la última escala del amplio periplo. Allí se produjeron encuentros de alta importancia para el fortalecimiento de los vínculos comerciales y económicos entre ambos países, así como con grupos de solidaridad radicados en Londres.

La gira del presidente cubano por Europa y Asia, deja resultados tangibles y significativos para un país como Cuba, con muchos retos por librar en el plano de su economía. Pero no solo fue notable por los acuerdos que se firmaron en cada país, sino que será una relevante contribución a las relaciones entre los respectivos gobiernos y pueblos.

Es una clara demostración de los principios de la política exterior cubana, que, en esta oportunidad, reafirma ante el mundo su carácter multipolar y su postura antimperialista y solidaria con las causas justas.

Más allá de la hostilidad del gobierno de Estados Unidos hacia Cuba y los daños ocasionados por el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por esta nación norteña, la Mayor de las Antillas ha llevado toda su calidez y humildad en una ruta amistosa al otro lado del mundo.