Un dossier para Walter Martínez

Hoy la Sala Nicolás Guillén acogió un nuevo “Encuentro con…”. Esta vez es el buen periodismo el que protagonizó el espacio. Walter Martínez, conocido presentador del programa Dossier, dialogó con la habitual conductora, Magda Resik; pero no fue la política la protagonista de la charla, ni tampoco “76 domingos en nuestra querida, contaminada y única nave espacial”, el libro que presenta en la actual Feria Internacional del Libro. El tema central fue su vida, su carrera profesional.

El corresponsal de guerra, uruguayo de nacimiento, aunque venezolano de corazón y cubano por convicción, comenzó hablando de su infancia; de aquel niño interesado por la vida militar, que soñaba con ser marino y que subía a la azotea de su edificio para ver de cerca la base militar. Terminó decantándose  por la fuerza aérea. Siempre supo que Uruguay nunca iba a tener un portaviones, hoy lo rememora entre risas.

También recuerda el momento en que adoptó el antimperialismo casi como una doctrina: “Tuve el privilegio de ir a un colegio Pío, donde se formaron líderes de Uruguay y otras partes del planeta, hijos de la más rancia burguesía”. Allí, paradójicamente, recibió sus primeras lecciones sobre lo que significaba luchar contra el modelo de dominación imperial.

“¿Sabes cómo me enteré de que Cuba existía?”, le comentaba a Magda Resik. “Supe de la existencia de esta Isla en el momento que el proceso revolucionario fue imparable, incensurable. Yo formé parte del comité de apoyo al movimiento, desde Uruguay”.

En una conversación genial, comentó sobre su vida estudiantil en la escuela preparatoria de Medicina, donde fue delegado. Walter relató la represión sufrida en cada manifestación; la trascendencia de cada reunión estudiantil, convertidas en foco de atención hasta para los profesores.

Era tanta la importancia de esos encuentros, que en uno de ellos habló el Che. Cuenta que aquella visita, aunque casi olvidada, debería pasar a la historia por la gravedad de los hechos ocurridos ese día, pues al salir, recibió un disparo a quemarropa: “Un profesor se antepuso a Guevara y el tiro lo atraviesa, el Che no tuvo ni idea de lo ocurrido hasta llegar al hotel”.

“El Che estaba en nuestra imaginación; Fidel era como el padre más lejano, pero a él lo veíamos de cerca”, relató. Posteriormente hizo otra anécdota que lo relaciona con el ícono revolucionario, al decir que por su  posición como delegado de la preparatoria de medicina tuvo el privilegio, junto a otros estudiantes, de encontrarse con él en Punta del Este. Entre risas entrecortadas por el sentimiento de rabia, explica cómo lo detuvieron antes de la reunión mientras sus compañeros tomaban mate junto al Che.

Más adelante, Resik le preguntó sobre Fidel y su relación con él: “Nunca pensé que siguiera Dossier. Un día el embajador de Uruguay me pide que le escriba una carta, que hice a mano como los caballeros, y al poco tiempo recibo un correo  diplomático. Un manuscrito de seis páginas, donde Fidel me pedía perdón por su mala caligrafía, producto de una reconstrucción en la mano derecha. Me dijo que veía Dossier todas las noches y cuando no podía lo mandaba a grabar”.

Pero había unas líneas mucho más especiales: “No vayas a ningún hospital privado, Walter. Si la cosa es muy gorda vienes para acá y te atiendes en el CIMEQ. Mantente en la trinchera el mayor tiempo posible”.

“Hay que vivir como se piensa, para no terminar pensando como se vive. En Cuba hay una coherencia profunda entre la doctrina y la acción”. Esa frase es la que utilizó para explicar sus razones para admirar a nuestro país.

Por último, el destacado periodista conversó sobre el surgimiento del programa que hoy lo ha convertido en uno de los más reconocidos comunicadores de la región: “Cuando presenté el proyecto, un representante de la cadena me dijo que nadie iba a entender lo que significaba dossier, que aquello era jugármelo. Y yo me la quise jugar”.

“También decidí que no iba a leer un teleprompter. Me dediqué a estudiar y analizar los hechos. Daba las noticias de pie cuando nadie lo hacía, y ahora hasta los chinos lo hacen. Sabía que tenía que manejarme bien ante las cámaras, si  te equivocas una vez a la gente no se le olvida nunca”, aseveró.

Al pedirle Resik que despida el encuentro como suele hacerlos en su programa, así expresó cordialmente: “Queridos amigos, desde donde quiera que se encuentren a ese lado del receptor…”, Fue su genial y simpática manera de despedir el encuentro.

En Habana Radio

 

 

 

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