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Hecho con las manos amorosas de muchas generaciones, el tabaco cubano es sin duda hijo de la libertad, expresó hoy el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, en conferencia magistral dictada en el XXI Festival del Habano.

El Historiador de la Ciudad de La Habana relató los inseparables vínculos de este rubro con la historia y la cultura en la nación, todo lo cual lo vuelve rasgo identitario del país.

Tanto es así, explicó, que aunque los cubanos lo llamen tabaco, por referirse a lo más esencial, basta recordar que su nombre real es habanos, y es la ciudad la que le da nombre.

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Recordó que el tabaco no fue otro de los productos traídos por españoles para cultivar en masa en la Isla, sino que aquí lo conocieron, ya en uso por los nativos para fines ceremoniales y religiosos, y fue luego que lo explotaron, de forma que se convirtió Cuba en un importante productor de tabaco del mundo en esa época.

A diferencia de los esclavos que trabajaban en el corte cañero, dijo, la tradición tabacalera en la nación no sufrió del azote de un mayoral, que sí fue la suerte de quienes eran parte de la industria del azúcar, el otro puntal económico de la Isla en aquel tiempo.

Leal Spengler reseñó que el sector tabacalero fue también lugar de enfrentamientos contra la corona española y ejemplo de las luchas por reivindicaciones económicas, que incluso manchó de sangre la mítica calzada de Jesús del Monte como represalia a las protestas de los tabaqueros.

Mencionó además el aporte de estos trabajadores a las luchas independentistas cubanas, dentro y fuera del país.

El Historiador de la Ciudad se refirió a los sentimientos que envuelven a la manufactura del habano desde los albores de su producción.

Ponderó además que si el puro cubano es el más reconocido del mundo, poco tiene que ver con la dimensión o cantidad, sino con la excelencia, por cuanto su producción no debe ser masiva, sino seguir apegada a la tradición manual, que tan significativo lo vuelve.

Eusebio Leal Spengler aprovechó la oportunidad para agradecer a quienes cada año participan en las subastas organizadas como parte del festival, puesto que las ganancias son destinadas en su totalidad al sistema cubano de salud pública.

Invitó además a los presentes a luchar por la tradición y la cultura del habano, que es amplia y rica, y por el destino y la belleza de la capital.

Por ACN