Papel del conocimiento y la desigualdad en el uso de las TIC. Por Unión Internacional de Telecomunicaciones

La falta de conocimientos sobre las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) es un impedimento importante para el acceso a Internet. Los datos muestran que cuanto más compleja es una actividad, menos personas la realizan. Es más, los usuarios de computadoras en los países desarrollados parecen poseer más conocimientos sobre las TIC que los usuarios de los países en desarrollo, lo que indica una grave limitación del potencial de desarrollo de los países en desarrollo y los Países Menos Avanzados (PMA).

El crecimiento del ancho de banda internacional y del tráfico de Internet ha sido incluso
mayor que el crecimiento del acceso a las TIC y del porcentaje de la población que utiliza
Internet. Esto podría explicarse por el hecho de que las personas pasan más tiempo en línea y
cada vez más tiempo en actividades con gran flujo de datos, como ver vídeos y jugar a juegos
interactivos.

Existe una mayor necesidad de aptitudes “generales”, además de las aptitudes técnicas y
de navegación. Será fundamental disponer de una gran variedad de aptitudes –incluidas las
técnicas operativas, de gestión de la información, sociales y de creación de contenidos– para
lograr resultados positivos y evitar los negativos. Además, los algoritmos, la proliferación de
robots y la transición a la Internet de las cosas y la inteligencia artificial aumentan la necesidad
de información esencial y aptitudes avanzadas para la creación de contenidos. Dada la creciente
complejidad de los sistemas de TIC y el aumento exponencial de la cantidad de datos recabados,
resulta indispensable disponer de aptitudes digitales transferibles y el aprendizaje permanente.

Los datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y otras fuentes de datos comparativos transnacionales muestran que existen considerables lagunas a todos los niveles en cuanto a las aptitudes necesarias. Una tercera parte de las personas carece de conocimientos básicos de informática, como copiar archivos o carpetas o utilizar herramientas de copiar y pegar; sólo el 41% tiene conocimientos básicos, como instalar o configurar programas informáticos o utilizar fórmulas básicas en hojas de cálculo; y sólo el 4% utiliza un lenguaje especializado para escribir programas informáticos.

La escasez de datos indica que los países en desarrollo se encuentran en una situación
particularmente de desventaja en lo que respecta a las competencias digitales. Faltan datos
sobre las aptitudes en las regiones en desarrollo, pero los datos disponibles sugieren que las
desigualdades responden a otras desigualdades entre las diferentes regiones del mundo, en
particular en relación con las aptitudes básicas. Los patrones para las aptitudes generales son
menos claros.

Las desigualdades dentro de un mismo país en cuanto a las aptitudes básicas y generales se
corresponden con patrones históricos de desigualdad. Por término medio, las personas con
empleo tenían diez puntos porcentuales más de probabilidades de estar cualificados que los
trabajadores autónomos, que a su vez tienen diez puntos porcentuales más de probabilidades
que los desempleados de estar cualificados. Las personas con educación terciaria tienen
entre 1,5 y 2 veces más probabilidades de adquirir aptitudes que las personas con estudios de
secundaria superior, y entre 3,5 y 4 veces más probabilidades que las que sólo tienen educación
primaria. Los habitantes de zonas rurales tienen menos probabilidades, unos diez puntos
porcentuales menos, de tener una determinada aptitud que los habitantes de zonas urbanas. Por
último, existe una diferencia de cinco puntos porcentuales entre hombres y mujeres en cuanto a
la posesión de una determinada aptitud.

La desigualdad de aptitudes es similar entre niños y adultos. Aunque se dispone de pocos
datos sobre este tema fuera de Europa, los datos disponibles sugieren que las desigualdades
digitales no son algo generacional y que persistirán en el futuro.

Existen claras lagunas en los datos recopilados para ciertos países y grupos y se utiliza una
gama limitada de herramientas metodológicas para recopilar estos datos. Las mediciones más
comunes son las basadas en encuestas indirectas (por ejemplo, preguntar sobre la utilización
para medir las aptitudes) y en aptitudes declaradas. Se han desarrollado recientemente
mediciones de aptitudes declaradas utilizando escalas validadas mediante pruebas del
desempeño (encuestas indirectas de pruebas del desempeño). Las menos comunes son las
pruebas de rendimiento reales o los exámenes oficiales; en la mayoría de los casos, estas pruebas
son específicas del sector y del contexto. Se recomienda elaborar encuestas que permitan
efectuar mediciones de poblaciones más grandes y que hayan sido validadas para evitar sesgos
en las respuestas.

Se necesita urgentemente elaborar mediciones que abarquen toda la gama de aptitudes
operativas, de gestión de la información, sociales y de creación de contenidos. Estos aspectos
deben ser independientes del dispositivo y de la plataforma, medir las aptitudes en lugar de las
actividades y limitar el sesgo de conveniencia social al diseñar las escalas de respuesta. Además,
para comprender la falta de aptitudes en relación con un futuro potencial en el que las TIC estén
integradas y sean invisibles, se necesita absolutamente desarrollar medidas esenciales de gestión
de la información, la comunicación y los datos, así como aptitudes de producción.
Las encuestas utilizadas en la mayoría de los estudios comparativos internacionales tienen
graves deficiencias. Carecen de variedad (miden sólo un reducido número de aptitudes
operativas), comparabilidad (no se ha probado su eficacia para hacer comparaciones
interculturales), adaptabilidad (no son transferibles, ya que guardan relación con plataformas
o actividades específicas más que con una “formación” básica de aptitudes adecuadas para el
futuro) y equidad (no han sido validadas como herramientas de evaluación comparables para
diferentes subgrupos en poblaciones muy diversas).

La máxima prioridad es mejorar la eficacia de las políticas en materia de aptitudes digitales
en relación con las carencias en el mercado laboral y la preocupante ampliación de las
desigualdades sociales. Para ello se puede recurrir a a) la recopilación de datos de mayor calidad
y fiabilidad sobre toda la gama de aptitudes digitales en diferentes sectores; b) la selección de
grupos específicos en función de las necesidades y de los resultados que deban alcanzarse, en
lugar de adoptar un planteamiento único; y c) en lugar de establecer principios e incentivos de
financiación en torno al éxito, en los que sólo se compartan las prácticas idóneas, fomentar
asociaciones de partes multisectoriales con el intercambio continuo de las lecciones extraídas y
las mejoras introducidas.

Del Informe de la UIT sobre Medición de la Sociedad de la Información. Resumen analítico 2018

 

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Auca en Cayo Hueso: Debates y reflexiones desde latinoamerica.

Publicado el abril 8, 2019 en #TELECOMUNICACIONES y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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