Imagen alegórica al Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información

Acortar la brecha digital es votar por el futuro de las economías, las sociedades, de los seres humanos.

El cubano Jesús Landarú regresó hace unos meses de un país suramericano y todavía cuenta a los amigos que quieran volver a escucharlo de su asombro cuando se encontró las calles llenas de cibercafés con precios irrisorios y, sin embargo, vacíos.

Landarú dice que preguntó al nativo que le estaba dando albergue sobre aquella cosa rara y que su anfitrión no pasó ningún trabajo para responderle: ¡Pero si es que la mitad de la gente aquí no sabe leer ni escribir qué va a ir a navegar por Internet!

Ya no se trata de ser o no ser, el asunto estriba ahora en estar o no conectados, pero, para estarlo, deben darse primero muchas, muchísimas premisas, entre ellas, no estar padeciendo hambre como lo sufren hoy 821 millones de personas en el mundo, o no estar expuesto a enfermar por no haber recibido las vacunas necesarias como les sucede ahora mismo a 20 millones de niños, tener al menos las necesidades básicas cubiertas en lo elemental…, y, si sortearan todos los obstáculos anteriores, haría falta saber leer y escribir.

Pobreza

Pero en el planeta existen más de 750 millones de personas analfabetas, 32 millones son de Latinoamérica y el Caribe. Esas tampoco pueden acceder a la Red de Redes aunque estudiosos de diferentes latitudes y con diversos grados académicos, reiteren, con toda razón, el poderoso instrumento que es Internet como motor e impulsor del desarrollo humano, económico y social.

Son sabidas esas importantes verdades referidas a Internet, como también sus bondades en cuanto al conocimiento y la información, al empoderamiento y la participación ciudadana, e igual en lo relacionado con modos de gobernar desde la transparencia y la democracia.

Pero es difícil, sino imposible, que el acceso a Internet, a la sociedad digital, alcance a todos y no solo a sectores específicos si no resuelven problemas como los arriba mencionados relativos a la alimentación, salud y alfabetización, por mencionar solo tres entre los más acuciantes.

Hoy, que es el El Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información vale este recordatorio. Sobre todo considerando que el objetivo de esta celebración es sensibilizar sobre las posibilidades que el uso de Internet y otras tecnologías de la información y la comunicación (TIC) pueden ofrecer a las sociedades y a la economía; así como fomentar la necesidad de reducir la brecha digital.

Un día como hoy, pero de 1865, tuvo lugar la fundación de Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la firma del primer Convenio Telegráfico Internacional.

Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información

La brecha digital: un freno al desarrollo

Vaticinan que para 2030 habrá cerca de 125 mil millones de dispositivos conectados al llamado Internet de las Cosas. Mientras se gesta tal avance, la mitad de la población mundial carece de conexión a Internet.

“A menos que se haga algo al respecto, la creciente brecha entre los países subconectados y los hiperdigitalizados se ensanchará, y eso agravará las desigualdades que ya existen. El nivel de digitalización puede incluso influir en la capacidad de los países para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la comunidad internacional para enfrentar desafíos como el hambre, las enfermedades y el cambio climático”, así opina Mukhisa Kituyi , Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Detener y acortar la brecha digital –la diferencia en cuanto al acceso y uso de las TIC en determinados lugares o poblaciones y que imposibilita el acceso a la información y al conocimiento como derecho de todo ser humano- para nada debiera ser constreñido al terreno del ejercicio intelectual. En realidad, el crecimiento económico y el aumento de la productividad dependen cada vez más de las TIC.

No por gusto el investigador y economista Pablo Bello Arellano, director del Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina, había subrayado el año pasado en La Habana, en el contexto del Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones, el papel fundamental de las telecomunicaciones para el desarrollo, porque la plena inserción en las comunicaciones es una oportunidad para vivir mejor, incrementar la cohesión social, y porque el crecimiento económico de América Latina depende de integrar las TIC en los procesos productivos, dijo entonces.

El patio de mi casa es particular

… pero “llueve y se moja como los demás”. Por eso, los cubanos también crecemos, disfrutamos y sufrimos con las TIC.

Y en nuestro patio la luz de los cocuyos ya hace mucho que ha dado paso a la de las TIC. No es como quisiéramos, como necesitamos, sino como se puede, como permiten el bloqueo estadounidense y nuestra economía, pero cada vez mejor.

Basta echar un vistazo a lo conseguido en el terreno de las telecomunicaciones para convencerse de lo alcanzado en ese sector, que constituye premisa imprescindible para la informatización del país y tiene ahora gran importancia y en el futuro tendrá más, según indicó el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez durante el balance del Ministerio de Comunicaciones realizado en febrero último.

Miguel Díaz Canel

En esa importante reunión el titular del ramo, Jorge Luis Perdomo Di-Lella, había reconocido que aún faltaba por lograr en aras de un trabajo menos burocrático, más ágil y más cercano a las demandas de la población.

En cuanto a las telecomunicaciones en particular, dijo que “todavía podemos hacer más para lograr encadenamientos productivos con diferentes sectores, contribuir a la sustitución de importaciones y atraer inversión extranjera que permita aumentar los financiamientos”.

Acerca de la misma temática, cuando Perdomo informó a los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en diciembre pasado que se habían incrementado a 730 las radiobases de telefonía móvil con tecnología 3G, el 30 por ciento de ellas instaladas en ese 2018 y que se priorizaría la instalación de la 4G para este año en curso, como ya sucede.

Recordó que el pasado año la telefonía celular creció en 600 mil suscriptores, para completar más de cinco millones 300 mil usuarios y un 85 % de cobertura poblacional.

Sumaban entonces más de cinco millones los usuarios del servicios de Internet, el 60% de estos accediendo desde los centros de trabajo o estudio. Se encontraban en funcionamiento más de mil 270 sitios de acceso Wi-Fi, de ellos unos 870 en parques o áreas públicas.

Luego de que empezara a comercializarse el servicio de acceso a Internet a través de los datos móviles a partir del 6 de diciembre, existían casi al terminar el año un millón 900 mil cuentas permanentes de Internet y dos millones 930 mil cuentas de correo electrónico Nauta.

Dentro del desarrollo de las telecomunicaciones, los diputados conocieron que la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) había comercializado unos 350 mil equipos de telefonía celular, cerca de la mitad de las líneas puestas en servicio ese año.

Wifi en Cuba

Sobre la conectividad institucional, señaló que en 2018 crecieron en cinco mil los nuevos enlaces y se han creado condiciones en la infraestructura tecnológica para la informatización de un grupo importante de registros públicos, y con ellos, servicios digitales a la población.

Mientras la infraestructura cubana de telecomunicaciones continúa hoy, a tono con el mundo, priorizando la tecnología inalámbrica, esta continúa erigiéndose en importante puntal para esa sociedad informatizada que seremos y para la que cada vez damos pasos más sólidos y convencidos.