Brechas hacia la equidad, los caminos…

Las últimas décadas del siglo pasado han sido espectadoras de importantes cambios a escala social que han revolucionado lo conceptualizado como femenino o masculino, y han favorecido la deconstrucción de muchos de los mitos y estereotipos que se han construido culturalmente en torno a la identidad femenina.

La sociedad cubana, en la que tantas y tan importantes transformaciones se han producido en la situación social de las mujeres, no está ajena a esta realidad. Sin embargo, aun cuando el proyecto social contribuye a desterrar muchos de los factores macrosociales que determinan la reproducción de estereotipos de género y actitudes, su eliminación definitiva, requiere además, de la transformación de las formas de vida que la cultura patriarcal ha impuesto a ambos géneros a lo largo de los siglos.

En este contexto, resulta útil preguntarnos ¿Cuál es la imagen de la mujer cubana qué reproducen los medios de comunicación nacionales? ¿Cómo se construye? ¿Qué elementos se tienen en cuenta? ¿Se visibiliza el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas? Sobre estas y otras interrogantes conversamos con la joven reportera de Radio Baraguá Bertha Elena Sánchez Viamonte.

A juicio de la periodista y delegada al X Congreso de la FMC, lograr un uso eficiente de las nuevas tecnologías y de la comunicación son algunos de los retos que tiene por delante la organización femenina cubana para estar más cerca de todas y todos.

“En este contexto yo creo que el papel de la comunicación en vínculo con la FMC tiene que ir más allá de lograr una visibilidad de su trabajo, además debe resaltar el orgullo de pertenecer a una organización que representa a las cubanas, que las define, que dignifica y nos hace sentir orgullosas de haber nacido mujeres y pertenecer a este sexo que no es débil ni está en segundo lugar, como algunos discursos discriminatorios aún se esfuerzan por generalizar”.

En opinión de la comunicadora, el trabajo con especialistas es fundamental si se quiere alcanzar dicha meta. La manera en que se abordan las temáticas de género y tópicos tan necesarios aún como violencia, derechos laborales y discriminación, entre otros, se hace imprescindible para llegar a públicos diversos. Asimismo, la preparación y el posicionamiento de nuestras dirigentes de la FMC y de otros sectores y organizaciones sobre estos temas es otro aspecto a priorizar en los medios.

“Aunque son numerosos los cursos que cada año desde diferentes espacios convocan a periodistas y especialistas en comunicación a profundizar en los temas de violencia, muchos son todavía los tabúes y las brechas que persisten a la hora de tratar la temática en nuestros medios de comunicación”, afirma.

De acuerdo con la joven santiaguera, estas brechas abarcan desde la poca sistematicidad con que se aborda el tema, pues usualmente se espera al 25 de noviembre para hablar de violencia de género cuando hay muchísimos aristas de esta manifestación que se pueden tratar a lo largo del año; hasta la poca explotación de los géneros no informativos.

Sin embargo, desde su punto de vista, los retos van más allá: “Existen otros espacios de incidencia en los que también tenemos que trabajar, como es el espacio virtual”, enfatiza.

“Internet y las redes sociales, con todas sus herramientas y posibilidades es un espacio donde la FMC tiene que estar presente y visibilizar su quehacer cotidiano”, subraya.

Y en este sentido, alega: “Pensemos, ¿cuánto podemos hacer las cubanas desde cada uno de los espacios en los que nos encontremos: obreras, campesinas, profesionales, científicas y la riqueza que representa poder mostrar al mundo nuestras experiencias?”

Una idea que surgió en diferentes momentos durante el trabajo en comisiones del X Congreso de la FMC fue la necesidad de incorporar a los programas de superación ya existentes en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, un curso que provea de herramientas útiles para el trabajo en las redes sociales, comentó.

“Y es que las jóvenes que circulan hoy por nuestras calles no son las jóvenes de los años 50 ni de hace 40 o 60 años atrás, cuando comenzó la Revolución, a las que no le son ajenos los términos y lenguajes audiovisuales, provengan de Instagram, Twitter o Facebook. Los “like” también pueden utilizarse en beneficio de nuestro trabajo y de nuestra organización”.

“Esta es una manera no solo de identificarnos con la organización que agrupa a más de 4 millones de cubanas, sino de representarnos y de visibilizar cuanto espacio ha ganado la mujer dentro de la Revolución Cubana”, concluyó.

 

 En Cubainformación

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Publicado el septiembre 19, 2019 en Sociedad y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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