La ofensiva general, en dos tiempos, contra el Proceso de Cambio y la continuidad de Evo Morales en la presidencia del Estado Plurinacional ha ingresado en su recta final, a dos semanas de que en Bolivia se celebren las elecciones generales de este 20 de octubre y que adquieren un valor geopolítico de gran importancia por el efecto que vaya a tener una semana después en Argentina y Uruguay.

No hay que ser brujos para detectar que esta dura arremetida de la derecha boliviana, respaldada desde fuera del país por Estados Unidos y de políticos bolivianos que se encuentran prófugos de la justicia, forma parte de la nueva estrategia general de desestabilización que se desarrolla contra Evo Morales desde el 21 de febrero de 2016, cuando una inédita forma de conspiración político-mediática logró impedir que en un referéndum diera visto bueno a la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado que habilitaría al líder indígena para las elecciones de este año. Lee el resto de esta entrada