Un pueblo espartano, pero sin esclavos ni esclavistas

En el programa de televisión Telemundo Pregunta, en su edición del 20 de enero, varios periodistas entrevistan al Comandante en Jefe, sobre los temas de actualidad.

Fidel responde con argumentos sólidos los motivos que aconsejan ahora la creación de las milicias.

En un momento de la intervención, Fidel menciona la actitud contrarrevolucionaria de los sacerdotes españoles, que hicieron una manifestación de adhesión a Franco, y que quizá la embajada de España le hubiesen pedido que hicieran esa declaración. Pasada la media noche, ya era 21 de enero, Juan Pablo de Lojendio, embajador de España en Cuba, irrumpe en el programa, e interrumpiendo a Fidel dice al moderador que viene a hacer uso de las cámaras y de la pantalla de esta televisora. Pero Fidel le responde que a quien debe pedirle permiso es al Primer Ministro de la República y le aclara que no está en España.

El embajador fue conducido hasta la salida por oficiales del Ejército Rebelde y del propio Jefe del Ejército.

Fidel continuó su intervención preguntándose quién le habrá dicho a este Marqués de Vellisca, falangista, que tiene derecho aquí a perpetrar una falta de respeto y una grosería semejante, y quién le habrá dicho a este señor que el espíritu democrático que reina en Cuba, le vaya a dar derecho a venir a interrumpir este programa, abusando de su condición de embajador, y que le quedaban a ese señor 24 horas para abandonar el país.

El fin de semana, sábado 23 y domingo 24 de enero, Fidel recorre la  provincia de Pinar del Río. A las tres de la tarde del sábado almorzó en Bahía Honda, y a las seis de la tarde –luego de sucesivas escalas– ya estaban en San Vicente, donde pasó la noche para visitar en la mañana el valle de Viñales y en la tarde asistir al acto en la cooperativa Hermanos Saíz.

Enterado de que se hallaban allí distinguidos huéspedes extranjeros decidió hacerles una visita y sostuvo un encuentro con ellos, a quienes les dijo que en Cuba encontrarían una democracia ateniense con un pueblo espartano, pero sin esclavos ni esclavistas. Eran las 12 de la noche.

Con una cena martiana de 2 000 comensales en la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución, comenzaron, el 27 de enero, las actividades para conmemorar el natalicio de José Martí.

Después de varias palabras recordando el nacimiento de José Martí y la acción del Moncada en el Año del Centenario de su caída, Fidel reitera que el pueblo cubano puede decir, al fin, que tiene en sus manos los destinos de la patria.

Llega el 28 de enero y ese día el cuartel Moncada es convertido en centro escolar. Hacen uso de la palabra Osvaldo Dorticós, Raúl Castro, Armando Hart y Fidel, quien hace las conclusiones del emocionante acto.

En horas tempranas de la mañana del domingo 31, Fidel se traslada por carretera, desde Santiago de Cuba hacia Manzanillo. Llega a la finca San Francisco, donde visita la cooperativa ganadera del mismo nombre y otros lugares manzanilleros. La noche del último día de enero, domingo 31, asiste  a la verbena celebrada en Manzanillo para recaudar fondos para la compra de armas y aviones.

Del Editorial Granma

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