“Boicotean la Red Avispa los mismos que no quieren relaciones normales Cuba-EEUU”: Gerardo Hernández y Adriana Pérez

Acusados de espías, cinco de ellos –conocidos como The Cuban Five, Los Cinco Héroes cubanos- pasaron hasta 16 años en prisiones de EEUU. La esposa de Gerardo, Adriana Pérez O´Connor, es interpretada por la actriz Anel Perdomo. Estamos en línea con ambos, desde La Habana.

Adriana Pérez considera que, al margen de errores o inexactitudes, lo esencial de la película es que “refleja el estado de necesidad de Cuba” a la hora de enviar a estas personas a EEUU a recoger información, con el objetivo de prevenir atentados y muertes. “El film desnuda el terrorismo contra Cuba” y cualquier error que tenga “lo subordinamos a su logro de reflejar el terrorismo que hemos sufrido”. Adriana exhorta “a que, cada cual, desde su criterio, vea la `Red Avispa´ y después busque la información que le falta” sobre Los Cinco, en Internet u otros lugares.

Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba, considera “normal” que en el “exilio extremista” de Miami no guste la película y que la boicoteen, porque son los mismos que no quieren relaciones normales entre Cuba y EEUU. “Ellos dicen que quieren libertad para Cuba, pero quieren prohibir una película, ¿qué clase de libertad es esa?”, denuncia.

A quienes se sienten insultados porque la cinta los muestra como terroristas, les propone contestar a una pregunta: “¿Vd. considera que Luis Posada Carriles (autor de numerosos atentados con decenas de muertes) es un terrorista? Dé por seguro que contestarán que no, que no lo es”, sentencia.

Gerardo explica que “si el FBI pagaba a gente para que, desde dentro, le informara de las actividades de Hermanos al Rescate, es porque sabía de sus actividades, de las armas que movilizaba y de sus planes terroristas”.

La película recoge el derribo, por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, de dos avionetas de HAR que –según la prensa de Miami- solo lanzaban panfletos sobre La Habana. A Gerardo lo acusan directamente de la muerte de cuatro jóvenes que volaban en ellas. “Lamento profundamente esas muertes”, dice, y culpa de ellas a las autoridades de EEUU. Recuerda que Cuba remitió 16 notas diplomáticas pidiendo que se retirara la licencia de vuelo a dicha organización, que impidiera a aquellas personas la violación del espacio aéreo cubano, pero “no hicieron nada”. Y hace la siguiente reflexión. “Imagínense que el caso ocurre en EEUU. Alguien como José Basulto –líder de HAR que, entre otras acciones terroristas, en 1962 disparó desde un cañón contra un hotel civil de Cuba- dice que se ha vuelto pacifista y que va a violar el espacio aéreo de EEUU y sobrevolar Washington para `lanzar propaganda´. ¿Cuántos minutos habría durado vivo?”

Recuerda Hernández que una de las personas que más hizo para evitar aquellas muertes fue Juan Pablo Roque, que advirtió a Basulto, en numerosas ocasiones, “no lo hagas, no entres en el espacio aéreo cubano”, precisamente “porque así se lo indicamos que hiciera”, aclara quien fuera su jefe durante años.

Juan Pablo Roque, piloto cubano, fingió su deserción en la Base de Guantánamo. Cumplida su misión de recogida de información en Miami, retornó a Cuba con la ayuda del propio Gerardo Hernández, jefe de la Red Avispa. Este considera que el film –como el libro en que está basado, “Los últimos soldados de la guerra fría”- es injusto con Roque, a quien presenta como una especie de vividor. “Tengo que decir que Juan Pablo Roque es un patriota, un cubano revolucionario que hizo un enorme sacrificio por su país. Y la imagen que proyectaba tenía que ver con el papel, con el rol que tuvo que cumplir en aquella operación”, explica.

Insiste que ni Roque ni él tuvieron implicación ni conocimiento alguno acerca de la decisión de derribar las avionetas. Narra cómo intentaron, una y otra vez, que él se prestara a un show que debía denunciar un supuesto “plan” premeditado de Fidel y Raúl Castro para derribar aquellas naves en aguas internacionales. De este modo ambos dirigentes habrían sido llevados a la Corte Penal Internacional. Al negarse, vino la venganza: dos cadenas perpetuas, dos años en celdas de castigo sin haber cometido indisciplina alguna y 12 años sin ver a su esposa.

La película está basada en hechos reales, pero hay hechos del film que no lo son. Adriana Pérez aclara, por ejemplo, que ella no supo de la labor de su esposo hasta que fue detenido en EEUU. Entonces es cuando la Seguridad del Estado de Cuba le informó de todo. Hasta entonces pensó que su marido estudiaba en el exterior.

Gerardo Hernández confirma el nexo entre narcotráfico y organizaciones “anticastristas” de Miami, tal como refleja la película, y recuerda que los hechos “no son inventados”. Por ejemplo, cuando su compañero René González, piloto y protagonista principal del film, se ve involucrado en una operación de traslado de droga desde un país de Centroamérica, y posteriormente denuncia al FBI por propia indicación de él, su jefe, Gerardo Hernández. Este narra, además, cómo -producto de la información aportada por el agente cubano- aquellas personas fueron arrestadas por el FBI y, tiempo después, coincidieron con ellos en prisión.

Adriana Pérez subraya el valor de Los Cinco, que “no cobraron nada por su trabajo, que lo hicieron a puro corazón, como hace Cuba las cosas”, a pesar de jugarse la vida y dejar atrás lo más querido.

Sobre la aparición, también en Miami, de ciertos personajes que dicen ser “agentes cubanos arrepentidos” que aseguran que el objetivo de Los Cinco fue “obtener información del Comando Sur, penetrar bases militares en la Florida”, “introducir armamento en EEUU”, incluso “prender fuego a hangares de avionetas”, Gerardo Hernández recuerda la fábrica de “farsantes” que es la ciudad de Miami. “Si algo de eso, lo más mínimo, fuera cierto, si lo hubieran podido probar, nos hubieran acusado de terrorismo, son cosas muy serias, y no lo hicieron”, explica.

Adriana recuerda el periplo por todo el mundo, junto a Olga Salanueva, interpretada en el film por Penélope Cruz, denunciando el injusto proceso judicial y el encarcelamiento de Los Cinco. No quiere mencionar, para no ser injusta con nadie, los nombres de colectivos y personas que ayudaron para la libertad de Los Cinco, porque son cientos. Pero sí remarca el papel de Patrick Leahy, presidente entonces del Senado de EEUU, hombre clave para el contacto con Barack Obama y para el acuerdo final que acabó con el regreso de los tres héroes cubanos aún presos (dos de ellos se encontraban ya en Cuba tras cumplir su pena íntegra).

 

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