Nachito Herrera: “La música cubana me permite el encuentro con mis raíces” (+Podcast y Video)

El pianista Nachito Herrera conserva una libreta donde escribe frases que nunca quisiera decir. Cuando la abres, en la primera página, en letras grandes y mayúsculas se lee “Me hubiera gustado”.

“Ojalá y Dios me dé la oportunidad de nunca decirla”, confiesa el músico después de terminar un encuentro con jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Arte, adonde llevó –y no es la primera vez que lo hace– un donativo de instrumentos que fortalecerán el sistema de enseñanza artística.

Nachito Herrera nació en Artemisa, se crió en Cuba y estudió en escuelas de la Isla. Durante mucho tiempo hizo música popular bailable cubana y finalmente volvió a la música clásica. “No quiero que esa frase me martirice el cerebro. Ojalá nunca tenga que decir: ‘Me hubiera gustado ofrecerle mi ayuda a aquellos que no han tenido las oportunidades que tuve’. En mi época, cuando te admitían en el sistema de enseñanza artística te daban un instrumento gratis. Lo que soy se lo debo a este país. Por eso, creo que ahora es el momento de dar, de retribuir. Hoy día tenemos recursos económicos, porque estudiamos en los conservatorios cubanos”.

Para el artista, la música cubana lo es absolutamente todo, y defenderla es respaldar su identidad. “Es rica, amplia. La línea que más se conoce en el mundo es la música popular bailable por su gama de estilos y sabores, pero también hay sobrada calidad en el área de la clásica o culta. Ahí tenemos a Manuel Saumell, a Ignacio Cervantes, a Ernesto Lecuona, a Harold Gramatges y muchos más compositores que han aportado un desarrollo técnico inmenso a los conceptos de ese tipo de música”.

Herrera refiere que no es un secreto que todos los ejecutantes le temen a la mano izquierda de Lecuona. “Mezcla la técnica del piano clásico con el sabor de la clave cubana. En su danza negra usa esos recursos de la música culta, pero cuando oyes la melodía que empieza con la mano izquierda, es inevitable dar un pasillito. Y si no lo haces, es porque no sientes la música cubana”.

El pianista asegura que las sonoridades de Cuba son de las más completas del mundo, porque reúnen todas las características en una misma música. “Cuando estás tocando música popular bailable y haces un solo, como se le conoce, tienes que crear, improvisar, y para lograrlo debes pasar antes por esas escuelas donde te enseñan los conceptos clásicos, la técnica del instrumento. Podrías, incluso, hacerlo sin pasar por el sistema de enseñanza, pero con muchas limitaciones”.

¿Qué significa la música cubana para Nachito Herrera?

–Es el calor que recibo cada vez que visito Cuba. Significa poder encontrarme con mis raíces. Llevo más de 20 años viviendo fuera de este país y siempre requiero regresar, aunque solo sean dos o tres días. Necesito reencontrarme con la gente, aprender la nueva frase que está en la calle, venir a esta escuela donde me hice gracias al esfuerzo de los maestros que toda la vida han recibido solamente un salario que le paga el Gobierno, no como en otras partes del mundo que trabajan con artistas y tienen otros ingresos. Cuba son todos ustedes, mis amigos, mi hermana, mi madre.

***

Nachito Herrera cree fehacientemente que la música es el lenguaje más hermoso que se puede manejar y que es un vocabulario creado solo para unir.

Trabajo con constancia para seguir probando que la música es una sola. Se puede hacer un preludio de Frédéric Chopin en danzón, respetando el estilo del compositor, o una parte del Concierto Número Dos de Rachmaninoff en jazz latino. Lo importante es nunca olvidar tus raíces y estar consciente de que siempre hay algo nuevo que aprender.

“No importa tu experiencia. Hay que sentarse en el piano, estudiar la técnica y seguir tocando a Johann Sebastian Bach, a Ludwig van Beethoven, a Franz Liszt y, además, adicionarle el sabor del café cubano, del arroz con frijoles. Mi propósito es mostrar al mundo que la música es una de las cosas más lindas que el ser humano ha podido crear. Con ella no hay necesidad de otra lengua, te puedes comunicar y expresar exactamente cada uno de tus sentimientos: si estas alegre, triste, frustrado… Puedes transmitir todo lo que sientes simplemente con tocar una nota en el piano”, dice el artista.

Con esas convicciones, asegura que la música solo puede ser un puente, jamás una barrera. “En Cubadisco 2022 tuve la oportunidad de traer a Cuba a Karen Briggs, una gran violinista estadounidense. Tocamos juntos desde el 2015. Nos conocemos y respetamos. Siempre es una bendición poder viajar el mundo y tocar con orquestas sinfónicas de otros países. Transmitimos en el escenario nuestras ideas y lo que sentimos. En ese momento, no hay barreras”.

El instrumentista ama la música con la misma intensidad que a Cuba y afirma que jamás podría utilizarla para promover el odio o el rencor. “Tenemos que conocer la historia de los grandes compositores. Chopin decía que después de que Liszt tocaba sus preludios, él no podía hacerlo. Lo mismo decía Liszt cuando Chopin ejecutaba sus rapsodias. La propia historia te guía por una línea en la que la música ha servido solo para unir y dar amor”.

Se queda en silencio algunos segundos y continúa la conversación: “Qué lindo escuchar la vida de Beethoven, que nació sin problemas auditivos y después se quedó sordo, y aun así buscó la posibilidad de transmitir todo lo que sentía en su cuerpo y alma. Sin oír absolutamente nada compuso conciertos. Incluso, cuentan que condujo la Novena sinfonía y al finalizar la presentación el público estaba totalmente de pie y fue el concertino de la orquesta quien lo tomó del brazo y le mostró la reacción del auditorio y, por consiguiente, el alcance de su obra.  Eso es lo que hace la música.

“Estando en la Escuela Nacional de Arte, he palpado con la mano la pasión y el talento que tienen estos muchachos para llegar adonde sueñan. ¿Por qué no darles la oportunidad de tocar en los grandes escenarios del mundo? ¿Por qué no llevarlos al Carnegie Hall de Nueva York, o a donde ellos quieran? No pueden, porque viven en Cuba. Yo pregunto, ¿qué tiene que ver eso? ¿Qué importa si viven en un sistema político que a mucha gente a lo mejor no le gusta? Ellos no tienen culpa de eso. ¿Por qué tenemos que torturarlos y obligarlos a abandonar sus raíces para que puedan tocar en las salas de conciertos más importantes del planeta? Esas personas a quienes les gusta sembrar el odio y las barreras me dan lástima”.

Nachito Herrera lleva sus convicciones como estandarte; su cubanía como bandera. “No tengo que renegar que soy cubano para ganar dinero. El día que tenga que decir una frase en contra de este país para recibir un cheque, ese día Nachito Herrera dejará de existir”.

Nachito Herrera durante un intercambio con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana. Foto: Adriana López Castillo

Nachito Herrera durante un intercambio con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Adriana López Castillo

Por: Thalía Fuentes Puebla, Jorge Suñol Robles

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