Luego de presidir el golpe en Bolivia, los Estados Unidos declararon a Nicaragua como una “amenaza a la seguridad nacional” anunciando nuevas sanciones, al mismo tiempo que Trump designó a los carteles del narcotráfico en México como “terroristas” sin descartar una intervención militar.


Al parecer, un golpe exitoso contra un presidente socialista elegido democráticamente no es suficiente.

Inmediatamente después de supervisar un golpe de extrema derecha en Bolivia el 10 de noviembre, la Administración Trump pone su mirada, una vez más, sobre Nicaragua, cuyo gobierno sandinista (democráticamente electo) derrotó un violento intento de golpe en 2018. Lee el resto de esta entrada