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Dos testimonios y un Primero de Enero de 1959

Una gran orgía de los sentimientos

Por Paquita Armas Fonseca

Cincuenta y cinco años atrás (se dice fácil) monté en un caballo blanco y cremita, “un penco” al decir de mi Papá que lo atendía “a piso”, algo así como estar pendiente del animal en la finca El tanque que le cuidaba a un casi terrateniente holguinero. Allí pasé desde mis tres o cuatro años hasta los nueve. Mis padres no me dejaban ir sola al fondo, porque en el límite de lo que era el barrio La chomba había un burdel, dicho en forma fina, (bayú era como decían mis viejos y mis hermanos) al que iban guardias de Fulgencio Batista y a cada rato había una bronca, con tiros y todo. Lee el resto de esta entrada

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