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Niño inventor: Un Da Vinci en Cuba

Por Ladyrene Pérez, Mónica Rivero

Para la identidad no dispone de más aval que su condición de inventor y la admiración por el genio italiano. Entró en la vida un 25 diciembre, hace ya 12 años, llamándose Rodrigo. Llegó con pelo negro, lacio, tez blanquísima y, poco tiempo después, su mirada noble se pondría detrás de unos cristales discretos.

“Este taladra y camina. Fue uno de mis primeros inventos”, dice sacando sus artefactos de una estación de trabajo creada por él. “Tengo también un carro con control remoto que terminé hace pocos días, y estoy haciendo un tanque, pero necesito más piezas. Este otro es más bien como un perro, pero le falta trabajo todavía. Mis robots son todos móviles. Ah, mira, este es un helicóptero”. Lee el resto de esta entrada

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