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Nunca despediremos a nuestro padre

Por Camila Moreno

Los niños cubanos no tuvieron la suerte de sentir su paso firme en las tribunas, su esplendoroso discurso, su presencia física. Otros por condiciones de la vida, no coincidimos en esos últimos años en los que nuestro querido Fidel se lanzaba como gente a la muchedumbre, para sentir el abrazo fiel de su pueblo.

La mayoría de nosotros no pudimos verlo personalmente, pero lo sentíamos en nuestro hogar, en la calle, en las aulas. Siempre estuvo presente, porque gracias a él somos un pueblo soberano y próspero, nuestras calles son tranquilas y seguras. Gracias a él tenemos educación, salud y vida profesional. Por eso aunque no lo hayamos podido abrazar, sentimos su mano protectora, su mirada inspiradora y su visión futurista. Lee el resto de esta entrada

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