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Hay Fidel para rato (II)

 
La sucesión presidencial en Cuba ha estado marcada por la continuidad de la Revolución y el socialismo como objetivo principal del nuevo gobierno. También por la anticipada planificación del tránsito generacional. No dejar al espontaneísmo la idoneidad y representatividad en los cargos electivos y no electivos. Cuidar que reflejen la composición social, etaria, de género y étnica del país: jóvenes, mujeres, negros, mestizos, científicos, intelectuales y personas de la tercera edad. Es lo más democrático y es crucial porque los gobernantes cubanos deberán continuar lidiando por tiempo indefinido con la hostilidad de Estados Unidos. Hacerlo requiere de los líderes y órganos dirigentes una combinación de firmeza en los principios y flexibilidad política de la que ningún improvisado es capaz. Contrariamente a lo que podría pensarse desde una postura liberal, en la isla este proceso y el de toma de decisiones, no solo son muy democráticos; pueden serlo cada vez más. Así se plasmará en la nueva Constitución de la república, cuyo proyecto será consultado a los electores y luego sometido a referendo.

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